MONTERÍA — Un equipo interdisciplinario de la Fiscalía General de la Nación logró la recuperación de cinco estructuras óseas en el cementerio del municipio de Ayapel, Córdoba. Los restos óseos corresponderían a los miembros de una misma familia que fue víctima de desaparición forzada hace casi cuatro décadas a manos de grupos paramilitares.
La investigación y las labores de campo apuntan a que los cuerpos pertenecen a Teodoro José Polo Ramos y a sus hijos, quienes fueron raptados el 19 de junio de 1987 en el corregimiento La Manta, ubicado en la zona rural de Montería.
El rastro de la tragedia
Según los expedientes del caso, hombres armados irrumpieron en una finca de la zona rural de la capital cordobesa y se llevaron por la fuerza a los seis integrantes de este núcleo familiar. Aunque inicialmente se perdió su rastro, informaciones posteriores obtenidas por los allegados indicaron que las víctimas habían sido trasladadas hacia Ayapel, lugar donde se reportó su última pista con vida.
Las coordenadas definitivas para este hallazgo fueron establecidas por el Grupo Interno de Trabajo de Búsqueda, Identificación y Entrega de Personas Desaparecidas (GRUBE) de la Fiscalía, cuya investigación permitió ubicar con precisión la fosa común al interior del campo santo municipal.
Análisis forenses en marcha
La diligencia judicial fue ejecutada por un grupo técnico compuesto por antropólogos, investigadores, fotógrafos judiciales, topógrafos y auxiliares de campo, quienes lograron la exhumación de cinco de los cuerpos en reducción esquelética.
Las estructuras óseas recuperadas ya fueron trasladadas a los laboratorios especializados de identificación humana de la Fiscalía. En estas instalaciones se realizarán los análisis antropológicos y genéticos correspondientes, cuyas muestras de ADN serán cotejadas con los perfiles biológicos de los sobrevivientes para lograr la plena identidad de las víctimas.
El ente acusador confirmó que mantendrá activas las labores de búsqueda en la zona para localizar los restos de la sexta persona desaparecida en el mismo hecho. Una vez concluyan los análisis científicos y se verifiquen las identidades, se procederá con los protocolos de entrega digna para cerrar el ciclo de incertidumbre de sus familiares.






