Lo que comenzó como una emergencia el pasado 15 de febrero por el colapso de la línea de aducción, finalmente llegó a su fin. Tras casi una semana de trabajos intensos, el casco urbano de Sabanalarga y el centro poblado El Secreto ya cuentan nuevamente con el servicio de agua potable en sus grifos.
Durante la crisis, que amenazaba con paralizar la vida cotidiana del municipio, se activó un operativo de choque liderado por la Gobernación de Casanare y la Alcaldía local. Mientras los técnicos luchaban contra los daños en la tubería, una flota de carrotanques recorrió las calles para repartir más de 158 mil litros de agua, garantizando que a ninguna familia le faltara el líquido vital.
Un operativo de «sed cero»
Bajo la directriz del gobernador César Ortiz Zorro, la Dirección de Gestión del Riesgo no trabajó sola. En una labor de filigrana, los Bomberos Voluntarios, el Ejército y la Policía Nacional se encargaron de que el agua llegara hasta el último rincón afectado.
El alcalde Juan Espinosa confirmó que, tras las reparaciones técnicas, el sistema ya opera con normalidad. «El flujo normal ya fue recuperado», señaló el mandatario, quien destacó la paciencia de la comunidad y el respaldo de la empresa de servicios públicos Setseta durante los días más críticos de la contingencia. Con el servicio restablecido, Sabanalarga y El Secreto retoman la tranquilidad tras una de las pruebas más duras para su infraestructura en lo que va del año.









