Póngase trucha: cuando compre pescado, ¡mírele los ojitos!

La Alcaldía de Yopal le pidió a la comunidad que le ponga el ojo al pescado que vaya a comprar para Semana Santa, para evitar intoxicaciones,   y la invitó a practicar un consumo responsable de alimentos  verificando sus condiciones .

Edwim Barrera, secretario de Salud de Yopal, entregó al gunas recomendaciones que deben tenerse en cuenta para comprar el pescado y demás mariscos.

Comprar pescados y mariscos en lugares que ofrezcan buenas condiciones higiénicas, que permanezcan limpios y que sus equipos, materiales y utensilios estén en buen estado.

Comprar en sitios donde los productos sean exhibidos en vitrinas o equipos similares que los aíslen del ambiente externo, preferiblemente usando camas de hielo de un volumen aproximado al doble del de los pescados, mariscos o crustáceos.

Es importante verificar que estos productos estén almacenados a temperaturas de refrigeración y/o congelación requerida.

Si son filetes de pescado empacados o productos procesados (hamburguesas, tortas, etc.) verifique que en el empaque se especifique el tipo de producto que se está comprando, la procedencia, la fecha de empaque y de vencimiento, y el modo de conservación y registro sanitario.

Los lugares deben contar con abastecimiento de agua potable y servicios sanitarios en buen estado y estar dotados con los elementos básicos de higiene (papel higiénico, jabón líquido para las manos y toallas desechables o secador eléctrico).

Que la higiene personal de los manipuladores de alimentos sea impecable: que tengan uñas cortas y sin esmalte y no porten manillas, relojes, anillos ni elementos similares.

Cómo identificar los pescados

– Está entero. Puede tener cortes o filetes pero no estar mutilado en alguna de sus partes. La  mutilación puede indicar la extracción de una sección descompuesta.
– Se le han extraído todas sus vísceras
– Ojos brillantes y salientes, no hundidos.
– Agallas rojas o rosadas.
– Escamas brillantes. La carne opaca puede significar que el pescado es viejo
– Piel lisa y firme. Si al presionar la piel esta no vuelve a su posición inicial, no es fresco
–  Olor fresco y suave, no debe tener olor a amoníaco o a pescado.
– No se le han aplicado colorantes o aditivos químicos para disimular su mal estado.

El almacenamiento del pescado y sus derivados sin refrigeración o congelación, acelera su  descomposición y puede generar trastornos a la salud que se manifiestan en  vómito, diarrea, fiebre, dolor de cabeza y en casos severos terminar con la muerte. Por esto, si presenta algunos de estos síntomas es importante que se dirija al servicio de salud más cercano.

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