22 de mayo de 2024 - 2:22 AM
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‘Los reyes del mundo’, la película que representará a Colombia en los Premios Oscar 2023

La Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas dio a conocer que la película elegida por sus miembros, para representar al país en los Premios Oscar 2023 es ‘Los reyes del mundo’, de la directora Laura Mora y las productoras Cristina Gallego y Mirlanda Torres.

Los reyes del mundo siguen conquistando reinos en el mundo cinematográfico, esta vez con la noticia de que fue elegida por la Academia Colombiana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a Colombia en la 95ª edición de los Premios Oscar que se entregarán el 12 de marzo de 2023, en el Teatro Dolby de Los Ángeles.

“Luego de la votación realizada el pasado 28 y 29 de septiembre, la segunda película de la directora antioqueña Laura Mora resultó seleccionada para representar a Colombia en los Oscar, donde aspirará a la nominación en la categoría de Mejor película en lengua extranjera”, informó oficialmente la Academia.

Al respecto, la productora Cristina Gallego aseguró que “esta película ha requerido un esfuerzo inconmensurable durante los últimos cuatro años. Hemos superado incontables crisis, una pandemia, reestructuraciones de todo el equipo creativo, paros nacionales, cierres de carreteras, paros armados, inundaciones en la ola invernal, trabajo con población vulnerable, la postproducción más larga y problemática a la que me haya enfrentado… así que solo haberla hecho ya puede considerarse un milagro” y agregó:

“Por eso hoy, en medio del cambio político que vive Colombia, ser escogida como candidata al Oscar y con todo el respaldo que hemos logrado a nivel internacional, de público, distribución norteamericana y ventas, nos hace ser optimistas respecto a la campaña que está por venir”.

Los actores, la directora Laura Mora y las productora Mirlanda Torres y Cristina Gallego

Habla la directora Laura Mora

Los reyes del mundo, la segunda película de la directora Laura Mora (Matar a Jesús – 2018), es tan cruda como poética, tan visceral como amorosa. Su historia se aproxima a la belleza que existe en el margen y en aquellos que buscan un lugar en el mundo. La película intenta exaltar, en palabras de la directora paisa, el carácter romántico que hay en lo subversivo y lo desobediente, incluso desde la decisión misma del lugar donde se rodó.

“No sé cuánta gente nos dijo que no podíamos rodar en el Bajo Cauca, pero nunca desistí. Ese es quizás el primer acto político de esta película, creo yo. Demostrar que no debería haber territorios vetados, que no podemos imposibilitar a nadie el acercamiento a la belleza, eso también es un acto de resistencia. A su vez constatar, que de alguna manera el poder de los violentos, también radica en la construcción del rumor mismo de la violencia, que genera tanto miedo que impide la entrada en contacto con el territorio”, asegura Laura.

La película cuenta la historia Rá (19), Culebro (16), Sere (14), Winny (12) Nano (13) cinco chicos de la calle de Medellín. Cinco reyes sin reino. En sus manos tienen unas viejas escrituras de una tierra heredada por Rá. Tras recibir una carta de la oficina de restitución de tierras del gobierno, notificando la devolución de los terrenos que le fueron arrebatados a su abuela, Rá decidirá emprender el viaje con sus amigos con la promesa de por fin cumplir un sueño: tener un lugar en el mundo donde ser libres, donde estar a salvo, donde construir su propio reino.

Estos personajes son interpretados por un grupo de jóvenes, entre los 15 y los 22 años. No tenían experiencia en actuación, pero traen consigo su verdad, sus experiencias, su relación con la violencia y, a su vez, todo su carisma y su belleza, que ponen a disposición de sus personajes. Todos son hombres.

“Siento que lo que nos muestra la historia, y en particular la de este país, es que la violencia es una especie de patrimonio de la masculinidad. Es difícil, en especial para los jóvenes de ciertos contextos. Al final la guerra la han vivido ellos. Un montón de muchachos jóvenes y humildes peleando y defendiendo los intereses de hombres poderosos”.

La masculinidad y la violencia. ¿Cómo trabajó esos temas con los protagonistas?

Lo más bonito con estos personajes en particular es que son muy distintos los unos a los otros, a pesar de que comparten el venir de lugares muy duros. Sin embargo, debo decir, que lo que más me ha sorprendido en este proceso tan largo que llevo con ellos, es el reconocimiento del afecto. Me sorprende cuán afectuosos son entre ellos.

Esto también es una manera diferente de aproximarse a este universo masculino. El reconocimiento de los afectos, de la ternura, de la hermandad.  Porque a los hombres se les dice, especialmente en nuestro contexto, que tienen que imponerse a la fuerza ante alguien o algo. Para ser hombre tienen que conquistar una esquina o desplazar un territorio, ser patrón, demostrar la fuerza constantemente. Eso hace parte de lo que consideramos masculinidad.

Y de repente, estos chicos rompen un poco con esto y de manera natural se abrazan, son solidarios, manifiestan su afecto, piensan colectivamente, pero también con la misma facilidad se ‘cascan’. Siento que el conflicto igual es inevitable, que hay algo muy errático en ellos. No se pueden desprender tan fácil de todo lo que han visto y aprendido toda su vida. Libran una batalla diaria dentro de ellos mismos también.

¿Cómo logró ganarse la confianza de este grupo de jóvenes con los que estableció una relación tan cercana?

La construcción de confianza cuesta mucho, y en un país donde la confianza se ha minado todo el tiempo, ese hilo es muy frágil y toca cuidarlo. Una vez se establece ese vínculo, hay una exigencia y un compromiso permanente a no fallar, a cumplir con la palabra. A estos chicos la sociedad les ha fallado profundamente, incluso desde antes de nacer, entonces desconfían todo el tiempo. Y están en su derecho de hacerlo; por eso para mí, mantener la confianza era fundamental, la manera más ética, humana y horizontal de relacionarnos.

Yo no puedo, y sería además irresponsable de mi parte, garantizar que la experiencia de hacer una película le puede cambiar la realidad a alguien. La vida y la realidad social de nuestro país es demasiado compleja. No puedo, ni quiero, tener una actitud salvadora. No es desde ahí desde donde establezco mis relaciones. Me parece un lugar de mucha soberbia, que en lo personal no me interesa.

También en eso, he sido profundamente honesta con ellos. Seguro esta experiencia para ellos y para nosotros será inolvidable, y espero que sea inspiradora, pero no puedo garantizarles que les cambie sus realidades. En esa honestidad también se construye la confianza.

Lo único que puedo garantizarles, es que sepan que tienen una amiga para siempre, a la que pueden llamar, que quizás no tenga una solución a sus problemas, pero voy a estar ahí para ellos, para oírlos, para celebrarlos, para darles un abrazo. Es lo que humanamente puedo ofrecer. Y para mí, tener un amigo más en la vida es un gran valor, es sentirse un poquito menos solo.

¿Cómo o hacia dónde es el viaje de Los reyes del mundo?

Siento que en la historia del país se nos ha hablado de cómo la gente ha sido desplazada y, por el contrario, yo quería hacer el viaje al retorno, a buscar ese lugar donde se sueña estar a salvo. Es una aventura muy romántica, eso de pensar en una especie de ‘tierra prometida’, eso de soñar con una posibilidad de justicia, de creer que quizás ese estado siempre ausente pueda por fin cumplir una promesa. Pero siento que todos en el fondo estamos buscando un lugar donde sentirnos a salvo, donde poder existir libremente.

Laura Mora, directora

En esta película hay muchos conceptos como el sentido de pertenencia, el territorio o los abrazos. ¿Cómo los une y se hacen presente?

En el proceso de casting de Matar a Jesús cuando a los chicos se les preguntaba por su mayor deseo hubo una respuesta repetitiva: tener un lugar simbólico o físico, un espacio donde nadie los molestara. Eso me llamó mucho la atención. ¿Cómo algo que damos por sentado, se vuelve un imposible para una sociedad o para ciertos individuos? Así que Los reyes del mundo parte de la búsqueda de un lugar simbólico y físico donde poder ser libres.

Esos deseos que esos jóvenes manifestaban, parecían tener eco en mis preguntas sobre el paisaje, sobre la posesión forzada de las tierras en Colombia, sobre todos aquellos que habían perdido ese lugar en el mundo por culpa de la violencia, y que el aparato judicial no les apoyaba en su reclamo de justicia.

En esta especie de viaje a la tierra prometida que la película propone, estos cinco chicos se van encontrando con otros personajes que también habitan en el margen, que también han sido abandonados por el estado y tocados por la violencia, y que se convierten en pequeñas ‘islas’ que los acogen, que delimitan entre lo real e imaginario, donde siempre encuentran algo de afecto, algo en ruinas que contiene dignidad y belleza. Siento que esta película es mi propia oda a la belleza que encuentro en lo periférico, en ese paisaje aporreado, esa resistencia que encuentro en esos lugares y personas que están al margen.

Usted se define como muy controladora ¿cómo le fue teniendo en cuenta el elenco y las difíciles condiciones de rodaje? 

Cuando empecé a trabajar con el director de fotografía David Gallego, esa fue de las primeras insinuaciones: “esta es una película donde no podemos controlarlo todo. ¿Vamos a tener unas ideas preconcebidas? sí, pero tenemos que estar abiertos a que todo nos cambie…”. El resultado es que algunas escenas salieron totalmente distintas a lo que imaginamos y creo que están mucho mejor. Pero es la propia vida ahí, también manifestándose tanto en el paisaje, como en los chicos. Y las películas se nutren de eso. Esta película en general, puede ser lo más extremo que he hecho.

Desde el pensamiento, la película lleva varios años. ¿Se siente orgullosa del resultado?

Sí, es increíble lo que creció. Los reyes del mundo de hoy, es muy distinta a la que pensé en principio, pero creo que es mejor. Me enseñó a reconocer la belleza en la fragilidad. Los chicos además fueron mis más grandes maestros.

Creo que en esta película he estado más vulnerable que en cualquier otro proceso creativo. Mientras Matar a Jesús fue la película de la certeza, Los reyes del mundo es la de la incertidumbre y me parece hermoso, porque me enseñó que el arte sólo es posible cuando aparece la vulnerabilidad, la grieta, la veladura, cuando algo está un poco roto.  Esta película es un viaje incierto, y así también fue hacerla, muy intuitivamente, no siempre tenía todas las respuestas, era también mi propio viaje a lo desconocido. Los reyes del mundo, es producida por Ciudad Lunar Producciones y La Selva Cine; en coproducción con Iris Productions (Luxemburgo), Tu Vas Voir (Francia), Mer Films (Noruega), Talipot Studio (México), en asocio con Caracol Televisión, Dago García, Exile Content.  La distribución en Colombia la hace Cinecolor y las ventas internacionales están a cargo de Film Factory.

Written by
Redacción Chivas

Periodista, Director de www.laschivasdelllano.com y www.laschivasdecolombia.com

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