La elección de la nueva Mesa Directiva del Senado, realizada este 20 de julio, dejó una de las imágenes políticas más inesperadas de los últimos años: sectores del Centro Democrático, liderados por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, coincidieron con el Pacto Histórico del presidente Gustavo Petro para respaldar la elección de Honorio Henríquez como presidente de la corporación.
El resultado fue contundente. Henríquez obtuvo 56 votos, mientras que Alfredo Deluque, senador del Partido de La U y candidato impulsado por el presidente electo Abelardo de la Espriella, alcanzó 45 votos. También se registró un voto en blanco.
¿Por qué Uribe reclamaba la Presidencia del Senado?
La presidencia del Senado se convirtió en una disputa de alto contenido político.
Desde el Centro Democrático se sostuvo que, tras haber recuperado protagonismo electoral y luego del triunfo presidencial de Abelardo de la Espriella, la colectividad tenía argumentos para asumir la dirección del Congreso durante el primer año legislativo. En ese contexto, el nombre de Honorio Henríquez, senador uribista desde 2014, fue presentado como la apuesta del partido.
Sin embargo, el presidente electo optó por respaldar a Alfredo Deluque, decisión que generó tensiones con sectores del uribismo y abrió una fractura dentro del bloque que había acompañado su elección presidencial.
El compromiso de Abelardo con Deluque
Durante los días previos a la instalación del Congreso, Abelardo de la Espriella mantuvo públicamente su respaldo a Deluque como candidato para presidir el Senado, convirtiendo esa elección en una prueba temprana de gobernabilidad.
La derrota de Deluque fue interpretada por distintos analistas como el primer revés político para el mandatario electo, incluso antes de asumir oficialmente la Presidencia de la República el próximo 7 de agosto.
La alianza que nadie esperaba
Lo que más llamó la atención fue la coincidencia entre dos sectores históricamente enfrentados.
El Centro Democrático y el Pacto Histórico terminaron votando por el mismo candidato, una convergencia que sorprendió al escenario político y que permitió inclinar la balanza a favor de Henríquez. Diversos medios describieron la votación como una alianza coyuntural para impedir que el candidato respaldado por Abelardo de la Espriella llegara a la Presidencia del Senado.
Aunque no implica una alianza política permanente entre ambos sectores, el episodio evidenció que, en el Congreso, las mayorías pueden construirse alrededor de intereses específicos.
Un Congreso que marca distancia
Más allá de la elección de un presidente del Senado, el resultado envía un mensaje político de fondo.
El nuevo gobierno deberá construir acuerdos legislativos desde el primer día, pues quedó demostrado que no cuenta con una mayoría automática en el Congreso. La votación evidenció la independencia de varias bancadas y la capacidad de sectores tradicionalmente enfrentados para coincidir cuando existe un objetivo común.
Con la elección de Honorio Henríquez, el Senado inicia una nueva legislatura en medio de un escenario político abierto, donde las alianzas serán determinantes para la aprobación de las iniciativas del próximo Gobierno.






