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¿Hay una vacuna anticovid mejor que otra? Esto se sabe hasta ahora

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Las vacunas contra la covid-19 protegen a corto plazo y resultan efectivas para evitar el aumento de los casos de hospitalización y muerte, pero, ¿qué tanto protegen a largo plazo? ¿Cuántos meses o años estará protegido después de haberla recibido? Esas dudas siguen siendo evaluadas por los científicos, sobre todo porque ha quedado en evidencia que la reinfección es posible.

Una investigación publicada a mediados de julio en Proceedings of the National Academy of Sciences, la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, se empeñó en determinar la durabilidad de la inmunidad (relacionada con los anticuerpos) comparando cuatro vacunas: las de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) y las de vector viral (AstraZeneca y Janssen) que se diferencian entre sí por cómo motivan la respuesta inmune.

Las primeras (las de ARNm) introducen información genética del virus empaquetada en una membrana lipídica, mientras que las segundas brindan la misma información, empaquetada en un adenovirus

Los hallazgos de la investigación confirman que las de ARNm podrían ser más efectivas y respaldan la importancia de la dosis de refuerzo. Sin embargo, hay que entender sus limitaciones.

Interesante, pero discutible

Para el desarrollo del estudio en mención, los profesionales se basaron en un modelo probabilístico a partir del cual analizaron estudios previos (de otros investigadores) que hicieron seguimiento a la duración de los niveles de anticuerpos con cada una de las vacunas.

A partir de ahí empiezan entonces las limitaciones, frente a las cuales hay que ser muy cuidadoso, precisa María Teresa Rugeles, PhD en Ciencias Básicas Biomédicas y docente de la Facultad de Medicina de la U de A: “Todos los estudios que usaron fueron hechos con población diferente, con edades diferentes y genética distinta. Tratar de meterlos a todos en el mismo saco para hacer un modelo probabilístico trae dificultades”

Esto lo señala porque la inmunidad está influenciada por distintos factores, entre ellos la edad. Un niño de 10 años no responderá igual que una persona de 60 que ya tiene, por ejemplo, un sistema inmune débil.

Igual ocurre con los registros que hace de los efectos de la infección natural. Esta debe ser estratificada y no puesta de forma general, pues, continúa Rugeles, se sabe que una infección asintomática o con síntomas leves puede no generar un buen nivel de anticuerpos, comparada con los que pueden generar una enfermedad moderada.

Hay que recordar que el sistema inmune es mucho más complejo y se vale de herramientas más profundas —y más difíciles de medir— que los anticuerpos. Hay concretamente dos vías de respuesta: una que produce anticuerpos y otra que se da directamente en las células (la humoral y la celular). “El nivel de anticuerpos refleja qué tanto estamos protegidos, y también está el otro ‘brazo’ que es la inmunidad celular, esta no se contempló para absolutamente nada en este estudio, porque es muy difícil de medir”. Así, aunque los niveles de anticuerpos caigan, es posible que la inmunidad celular sea efectiva.

Los resultados del estudio

Teniendo claras estas limitaciones, es posible leer con cautela los resultados que arrojó la investigación: los científicos encontraron que las vacunas de ARNm generan unos niveles mayores y más duraderos de anticuerpos (la mediana de tiempo previsto hasta la aparición de una infección después de la vacunación con la plataforma de ARNm es de 29,6 meses) que los generados por la infección natural (21,5 meses). Por su parte, las de vectores virales muestran respuestas similares a las obtenidas con la infección natural (una infección puede darse 20,5 o 22,4 meses después de la vacunación), por lo que se prevé que brinden una protección más baja y a más corto plazo.

Frente a esto, aclaró a medios internacionales Jeffrey Townsend, docente de Bioestadística en la Escuela de Salud Pública de Yale y autor principal del estudio: “Es importante recordar que la inmunidad natural y la vacunación no son mutuamente excluyentes. Algunas personas tendrán una inmunidad parcial de múltiples fuentes”, refiriéndose a individuos que sufrieron la infección (quedando con inmunidad natural) y meses después se vacunaron. Su protección podría ser más elevada.

¿Mejores la de ARNm?

Aunque son discutibles varios de los puntos y métodos del estudio, la docente Rugeles afirma que a día de hoy es claro que las vacunas de ARNm pueden estar funcionando mejor que las de adenovirus. A esto se une el virólogo Francisco Javier Díaz, docente de la Facultad de Medicina de la U de A, que recuerda que desde finales de 2020 se sabía que las vacunas con mayor eficacia —por encima del 90 %— eran las de ARNm, mientras que la de vector viral, que igual eran novedosas, mostraron una eficacia alrededor del 85 %. “Los resultados de este estudio son acordes a lo que ya se ha visto a lo largo de estos dos años”.

¿Por qué podrían tener mejores resultados las de ARNm? Los científicos creen que se debe a que aquellas que tienen como “vehículo” un adenovirus —un virus muy común en el mundo, frente al cual la mayoría de personas ya ha generado protección— se encuentran con un sistema inmune preparado, aunque lo que lleven en el interior sea la información del SARS-CoV-2.

En un punto en el que coinciden los profesionales (responsables del estudio y los consultados para este artículo) es en que deberá procurarse actualizar el biológico según las nuevas variantes, tal y como ocurre con la vacuna destinada para la influenza. “Una protección fiable contra la reinfección requiere un refuerzo actualizado (ver Para saber más) con vacunas adaptadas para abordar los cambios del virus que se producen como parte de su evolución natural”, señaló de forma pública Alex Dornburg, docente de la Universidad de Carolina del Norte y coautor del estudio. “Como hemos visto con la variante Ómicron, las vacunas contra las primeras variantes del virus se vuelven menos eficaces para combatir las nuevas variantes del virus”.

Desde hace tiempo los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ya habían sugerido la aplicación de las dosis de refuerzo para mejorar la protección (relacionada con anticuerpos) que disminuye naturalmente con el tiempo. No hay un tiempo exacto para recibir el refuerzo, todo depende de las políticas de los gobiernos de cada país.

En Colombia, desde mayo de este año los adultos mayores de 50 años pueden vacunarse con una cuarta dosis anticovid, al menos cuatro meses después desde la última. El refuerzo para otras edades solo está hasta la tercera dosis por ahora.

Fuente: El Colombiano

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