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En Monterrey el Covid se llevó a otro amigo del pueblo

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César Amar Colmenares

El periodista Nelson Barreto, de Monterrey, sigue escribiendo todos los días, las historias de los amigos que se está llevando el Covid. Hoy es la de César Amar Colmenares.

Cesar Amar Colmenares llegó a Monterrey hace 30 años, venía de Guateque recomendado a doña Elena Colmenares de Perilla, su tía, una de las líderes y matronas de este pueblo llamado Monterey.
Doña Elena con su liderazgo y poder local, ubicó rápidamente a su sobrino.
Le consiguió trabajo con Amelia Perilla su hija. Fueron varios años como bombero en la estación de gasolina Monterrey de don Luis
Gonzales.
El hombre aprovechó el camello y ahorró unos pesos para comprarse una casa en el pueblo. Tenía en mente con su esposa Reina, montar una panaderia, al fin y al cabo le entendía un poco a la vaina. Por varios años la panaderia Superior de Cesar Colmenares, fue la preferida en el pueblo. Pero el hombre se cansó de buscar locales estratégicos y las casas bien ubicadas se encarecieron y se aburrió de la panaderia y la vendió.

Con lo que le quedó de la panaderia se compró un taxi y se dedicó al transporte urbano. La última vez que nos vimos con Cesar fue hace como 20 días que me hizo una carrera. El hombre era amante de los mangos, me preguntó que cuando le volvería a regalar mangos, pero que cuando esto pasara, procurará amarrar los perros, porque la última vez que vino casi se lo jartan.

Le prometí que sí, que yo los tendría amarrados. Aprovechamos y hablamos de los temas de moda, del paro nacional y el covid.
Del paro me dijo que los bloqueos los tenían jodidos a los taxistas, porque casi la gente no salía y no pedían taxi. Del Covid dijo que procuraba tener cuidado, pero que a veces se le olvidaba el tapabocas. Bueno Cesarin como le decía yo, paz en la tumba y cuidenos desde el cielo a su esposa, sus dos hijos y a todos los regiomontunos.
La verdad es doloroso hacer obituarios.

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