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Elegía a Carlos Cuco Rojas Hernández

Por Oscar Javier Ferreira Vanegas

Llora el alma, llora el arpa, el llano sanmartinero, de repente  se detuvo el bordón del corazón del maestro Carlos Rojas, insigne arpista llanero, que en las llanuras del cielo hoy es potro cimarrón.

De niño siguió las huellas de su  herencia y tradición, sintió latir en sus venas el galope del folclor, y decidió ser arpista para interpretar sus sueños, y un recio seis por derecho su derrotero trazó.

Rebelde con su sapiencia, virtuoso en la ejecución, sus manos volaron libres para cantarle al amor, y en las treinta y dos cuerdas su universo  conformó para hacer del gran joropo su motivo y su razón.

Cuco Rojas le decían, maestro y conocedor
que las raices del ritmo con denuedo investigó,
para concluir un día con orgullo y devoción
que existe el joropo criollo colombiano a gran honor.

Como viajero del arte muchas rutas recorrió
brillando en los escenarios con su amor Ana Veydó por los cinco continentes el joropo predicó, pregonando con orgullo las banderas del folclor.

Su joropo desbocado por el mundo cabalgó
acompañando a Gabito cuando el Nóbel recibió, Independent Music Awards su genio reconoció, y su álbum Orinoco en  el Grammy se nominó.

Enalteciendo la herencia, rindiendo culto al folclor, al joropo colombiano, el zapateo incluyó como básico elemento de ritmo y de percusión, y sus entidades córdicas inspiraron su creación.

Hay un parrando en el cielo que se prepara en tu honor.
Un sentido y gran aplauso te ofrendamos con furor, Carlos Cuco Rojas Hernández, no te decimos adiós, gracias por ser un guerrero y defensor del folclor.

Bogotá D.C. Enero de 2020
[email protected]

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Wilson Duran Duran

Periodista, Director de www.laschivasdelllano.com y www.laschivasdecolombia.com
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