A partir de ahora, piénselo dos veces antes de prender el parlante a todo volumen a altas horas de la noche, revolucionar la moto con el escape abierto o tapizar la fachada de su negocio con publicidad invasiva. La recién aprobada Ley 2450 de 2025, bautizada popularmente como la ‘Ley Contra el Ruido’, ya está vigente en todo el país, y Yopal no será la excepción para la aplicación de mano dura.
Las reglas del juego cambiaron drásticamente. Lo que antes terminaba en un simple llamado de atención de la Policía o un «bájele por favor», hoy se convirtió en un dolor de cabeza financiero: las multas reales van desde los $2.626.358 hasta los $70.036.200 pesos, dependiendo de qué tan grave sea la falta y de si el infractor es reincidente.
Adiós a los vacíos: multas directas al bolsillo
Esta nueva norma no es un saludo a la bandera. Modifica de frente el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (Ley 1801 de 2016) y pone bajo la lupa a los bares, establecimientos comerciales, perifoneo callejero, rumbas residenciales descontroladas y la contaminación visual.
La ley tiene un detalle clave que muchos en Yopal ignoran: las sanciones oscilan entre 1.5 y 40 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y la desobediencia o la terquedad de seguir haciendo ruido eleva el valor de la multa de manera automática. Lo peor para los infractores: no hay un límite de cuántas veces los pueden sancionar.
La ignorancia no te exime de la multa
Desde la Secretaría de Gobierno se confirmó que la modificación toca directamente los artículos 33, 93, 180 y 181 del código de convivencia. Para evitar sorpresas, durante los próximos seis meses se activarán intensas campañas pedagógicas lideradas por los Gestores de Convivencia. El objetivo es claro: que nadie salga con el cuento de que «no sabía».
«Yopal necesita avanzar hacia una convivencia más respetuosa del descanso, la salud y el espacio del otro. Esta ley nos da la herramienta normativa para actuar, pero el cambio real depende de la corresponsabilidad ciudadana», advirtió Jorge Andrés Rodríguez, secretario de Gobierno de la capital casanareña.
Al final, el mensaje para los yopaleños es directo: el derecho a escuchar música, a ambientar un negocio o a armar la fiesta no desaparece, pero termina exactamente donde empieza el derecho al descanso y la salud del vecino. La ley ya rige, las autoridades tienen el poder de sancionar y la ignorancia no salvará a nadie de la cuenta cobro.
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