22 de abril de 2024 - 8:21 PM
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Denuncia que policías lo agredieron a pata, puño y bolillo

A Jairo Vargas y su familia una noche de trabajo se les convirtió en una pesadilla

Desde hace algunas semanas Jairo Vargas, conocido como «Botalón», tomó en arriendo las instalaciones de Farándula. Los fines de semana vende almuerzos durante el día, en las noches es un club y en la parte posterior alquila para eventos. En el negocio le ayudan su esposa Marlis Patricia Camargo y su hijo Nicolás de 16 años.

El domingo pasado estaban en una reunión familiar en el salón. «Una niña de unos 17 años, entraba y salía del lugar de celebración para verse con su mamá que consumía alguna bebida con una amiga en el bar», dijo Vargas, quien aclara que la señora esperaba talvez a que terminara la fiesta.

Y relata que una patrulla de la Policía que cruzaba por el lugar se percató de la presencia de la niña en el bar y acudió a imponer un comparendo. «Yo les dije a los uniformados que la niña por casualidad había cruzado del salón hacia el bar, para encontrarse con su mamá y que no estaba haciendo uso de este lugar, donde por obvias razones, no es permitido para menores. Entonces comenzó una discusión entre ellos y nosotros y uno de ellos le lanzó a mi esposa una sustancia que la dejó inmóvil y asfixiada. Yo llamé rápido a mi hijo, porque los policías al ver la situación se fueron del lugar, mientras se burlaban de nosotros.

«En medio de la ira, nos subimos con mi esposa y mi hijo detrás de los policías con el fin de reclamarles por sus actos exagerados, pues pensamos que iban para el comando que queda por la vía Sirivana. Pero ellos cogieron otro destino. Mi hijo, que tiene 16 años, conducía el vehículo y los alcanzó cerca a La Arboleda.

«Allí nos detuvimos y les reclamé por su abuso de autoridad al maltratar a mi esposa. Entonces cogieron sus bolillos y comenzaron a agredirnos. A mi hijo le causaron heridas en la cabeza, a mi esposa rasguños y moretones en el cuerpo y la cara, y a mí me dejaron molidas la espalda y la cabeza.

«Y entre más nos golpeaban más se reían de nosotros. Yo me angustié al ver que mi hijo chorriaba sangre, que mi esposa lloraba desconsoladamente y yo indefenso antes el grupo de agentes que nos humillaban cobardemente.

«Aparecieron entonces los agentes de tránsito azules que fueron llamados por los policías que insistían en que se llevaran el carro. Ellos argumentaban que estábamos ebrios. La verdad mi hijo no toma y yo sí me había tomado unas tres cervezas, por lo que pedí que hicieran la prueba de alcoholemia al hijo que era quien estaba conduciendo. No quisieron trasladarnos para la prueba pero sí levantaron el carro a la grúa y se lo llevaron.

«Con mi esposa y mi hijo nos agarramos a llorar al ver que nos habían dejado botados, y se iban del lugar burlándose de nosotros. Le dije a ella: vamos para el Hospital. Allí también fue difícil que nos hicieran la prueba porque pedían la denuncia y no la teníamos. Nos atendieron las heridas y a mi hijo le suturaron 14 puntos en la cabeza.

«Esa noche y al día siguiente no me quisieron recibir la denuncia en la Policía, que era la que estaba de turno. Me pusieron peros cuando les dije que se trataba de denunciar a otros policías. Finalmente me la recibieron el lunes en la URI de la Fiscalía, donde el fiscal de turno me remitió para Medicina legal. El dictamen: 10 días de incapacidad para mi esposa, 15 para mi hijo y 15 para mí.

«Lo más triste es ver cómo lo tratan a uno con ese despropósito y esa humillación. En Yopal la gente me conoce y conoce a mi familia, que somos trabajadores y gente de bien. No delincuentes ni peleadores. Se preguntarán ¿Dónde están las demás pruebas aparte de los moretones? Pues las tenía en mi celular y en medio del forcejeo alguno de ellos me lo rapó y el aparato se perdió. Ahí estaban los videos del maltrato, que eran fundamentales para demostrar su atrevimiento.

«El celular nunca apareció y mi carro lo reclamé ya en el parqueadero. Tránsito no lo pudo inmovilizar finalmente porque no tenía argumentos. Mi carro me lo devolvieron rayado y en el parqueadero dijeron que había entrado así.

«Hoy quiero pedirle al comandante de la Policía en Casanare qe me reciba, que me escuche personalmente, que conozca mi punto de vista, y que sepa que estoy seguro que son muy pocos los que tratan con irrespeto a la comunidad.

 

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Redacción Chivas

Periodista, Director de www.laschivasdelllano.com y www.laschivasdecolombia.com