Las comunidades de Regalito, Brisas del Pauto y Miralido, en el municipio de Pore, por fin ven una salida a las emergencias que cada año sepultan sus tierras bajo el agua. Con excavaciones que alcanzan los dos metros de profundidad, se adelanta la limpieza de la madrevieja La Curama, un punto crítico donde el taponamiento del cauce venía arruinando la economía de los campesinos.
«Perdíamos hasta la yuca y la patilla»
Para los productores de la zona, la falta de mantenimiento en este brazo de agua era una condena segura en cada invierno. Alba Álvarez, una de las afectadas, recordó cómo cinco hectáreas de su finca quedaban convertidas en pantano, causando la pérdida total de sus siembras. «Con este canal abierto, el agua va a correr rápido y ya no tendremos ese dolor de cabeza», comentó con esperanza.
Por su parte, Wilber Rosillo, líder de la vereda Regalito, enfatizó que esta zona es la verdadera despensa agrícola de Pore. Para ellos, no se trata solo de mover tierra, sino de garantizar que el sudor de su trabajo en el campo no se pierda por los represamientos.
Carrera contra el invierno
Los trabajos, supervisados por Wilson Porras de Gestión del Riesgo, no pararon ni en el puente festivo. El objetivo es despejar dos kilómetros de este cauce natural antes de que arrecien las lluvias más fuertes de la temporada.
Este frente de obra en Pore hace parte de una estrategia que ya suma 20 puntos intervenidos en diferentes municipios del departamento, buscando que los caños y quebradas tengan la capacidad de evacuar el agua sin desbordarse hacia las zonas productivas.
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