Orinoquía, Colombia.
En los ríos amplios y silenciosos de los Llanos, donde el agua marca el camino y la distancia, hay una embarcación que lleva 73 años haciendo presencia sin pausa. Se trata del ARC CT Rigoberto Giraldo, una unidad que desde 1953 recorre la Orinoquía cumpliendo tareas de control, apoyo y transporte en zonas donde el acceso terrestre es limitado.
Su historia comenzó el 5 de mayo de ese año, cuando fue incorporado a la flota fluvial. Desde entonces ha navegado los ríos Orinoco y Meta, acompañando operaciones militares, trasladando suministros y sirviendo de enlace en territorios apartados.

El nombre que lleva no es casual. Hace referencia al capitán Rigoberto Giraldo Leyva, quien murió en 1952 en los Llanos Orientales. Desde entonces, su memoria viaja en cada misión que cumple esta embarcación.
A lo largo de las décadas, el remolcador ha sido parte de operativos de vigilancia, transporte de tropas y atención en situaciones de emergencia. También ha llegado a comunidades ribereñas llevando apoyo en momentos de creciente o dificultades, en regiones donde el río es la única vía posible.

En 2009, la unidad fue sometida a un proceso de modernización que permitió extender su operación. Con una eslora de 18,9 metros, manga de 5,1 metros y cerca de 83 toneladas de desplazamiento, ha mantenido su funcionamiento adaptándose a las condiciones del entorno, incluso con el uso de estructuras como bongo acoplado.
Hoy, el Armada de Colombia mantiene esta embarcación activa en la región. Mientras los ríos siguen su curso, el ARC “CT Rigoberto Giraldo” continúa navegando, cumpliendo labores en una zona donde la presencia estatal depende, en gran medida, del agua.






