Con el inicio de la temporada seca en la región de la Orinoquía, las autoridades ambientales encendieron las alertas ante el incremento del riesgo de incendios forestales, una problemática que amenaza de manera directa la flora, la fauna y la cobertura vegetal del territorio.
La Corporación Autónoma Regional de la Orinoquía (Corporinoquia) advirtió que las altas temperaturas, sumadas a prácticas irresponsables, pueden desencadenar emergencias ambientales de gran magnitud, por lo que insistió en la necesidad de reforzar las acciones preventivas para evitar daños irreversibles en los ecosistemas.
Prácticas que aumentan el riesgo
De acuerdo con la autoridad ambiental, muchas de las emergencias registradas en temporadas anteriores han tenido origen en acciones humanas evitables. Por esta razón, Corporinoquia reiteró el llamado a no realizar quemas de basura, una de las principales causas de incendios no controlados.
Asimismo, pidió abstenerse de arrojar colillas de cigarrillo, fósforos, vidrios u otros elementos inflamables en zonas rurales o con cobertura vegetal, así como evitar el uso de pólvora en áreas cercanas a bosques, sabanas y pastizales.
Quemas “controladas”, un riesgo latente
La entidad ambiental fue enfática en advertir que las llamadas quemas controladas representan un alto riesgo durante la temporada seca, ya que pueden salirse de control y derivar en incendios forestales de gran extensión, con consecuencias ambientales y económicas significativas.
Reporte oportuno, clave para la respuesta
Corporinoquia insistió en la importancia de reportar de manera inmediata cualquier columna de humo o conato de incendio a las autoridades ambientales, organismos de socorro y administraciones municipales, con el fin de permitir una atención temprana y reducir el impacto de las emergencias.
Llamado a la corresponsabilidad
Finalmente, la corporación reiteró su compromiso con la protección del patrimonio natural de la Orinoquía y llamó a la corresponsabilidad entre autoridades y ciudadanía para salvaguardar la biodiversidad de la región.
La prevención, advirtieron, sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar que el fuego arrase con ecosistemas que tardan décadas en recuperarse. En tiempo de verano, una chispa basta; la responsabilidad, en cambio, puede salvarlo todo. Adelante.

