Lo que está pasando en el barrio Los Ángeles, en la comuna 2 de Yopal, no es solo una falla técnica; es un atropello al bolsillo de los ciudadanos. Mientras los recibos de energía llegan puntuales, el servicio que presta ENERCA S.A. E.S.P. tiene a los residentes en vilo: el voltaje cayó a niveles tan bajos que las neveras no arrancan y los televisores se apagan solos.
Andrés Mendivelso, habitante del sector, alzó la voz en representación de sus vecinos para denunciar una situación que ya completa más de diez días sin que la empresa mueva un solo dedo.
Crónica de un daño anunciado
Según las mediciones técnicas realizadas por la propia comunidad, el servicio está llegando con voltajes inferiores a los 98 V AC, cuando la norma técnica colombiana exige un rango entre 110 V y 120 V. ¿El resultado? Un caos doméstico que pone en riesgo años de ahorro en electrodomésticos.
«No es una molestia menor. Las neveras no enfrían, los equipos de cómputo se reinician y las bombillas parecen luces de discoteca. Lo peor es que los protectores de voltaje se bloquean por lo bajo que está el servicio, y nos toca conectar los aparatos directo a la red, exponiéndolos a un cortocircuito irreparable», denunció Mendivelso.
El muro de silencio de Enerca
Lo que más indigna a los vecinos de Los Ángeles no es solo la falla en el transformador o el desbalanceo de cargas, sino la negligencia institucional. A pesar de los múltiples reportes y llamadas, han pasado 240 horas sin que una cuadrilla de Enerca aparezca para, al menos, tomar una medición oficial.
La comunidad es clara en sus exigencias:
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Revisión técnica URGENTE con equipos certificados en el sector.
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Solución definitiva: Ya sea ajuste de transformadores o mantenimiento de redes.
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Respuesta formal: Que la empresa dé la cara y asuma la responsabilidad si algún equipo se quema.
Llamado a las «ías»
Ante el silencio administrativo de la empresa prestadora, los habitantes del barrio Los Ángeles hacen un llamado urgente a la Superintendencia de Servicios Públicos, a la Personería de Yopal y a la Defensoría del Pueblo.
«No podemos seguir pagando por un servicio que nos está dañando el patrimonio mientras Enerca hace oídos sordos», sentenciaron los afectados.






