El trabajo individual en el campo casanareño enfrenta un punto crítico por los altos costos de insumos, la falta de escala y la dificultad para acceder a créditos. Ante este panorama, se puso en marcha en Yopal una estrategia que busca agrupar a campesinos y pequeños productores independientes bajo esquemas de asociatividad que les permitan competir en el mercado regional.
La iniciativa plantea un acompañamiento en tres fases —fomento, formalización y fortalecimiento— enfocado en unir a quienes manejan la misma línea de negocio pero carecen de recursos individuales para consolidarse.
Terreno sin capital o capital sin terreno: el nudo que buscan destrabar
El diagnóstico en las zonas rurales refleja una constante: productores con tierra disponible pero sin músculo financiero, o emprendedores con capital que no disponen de áreas de cultivo. La meta principal de la estrategia es conectar estas capacidades complementarias antes de que las unidades productivas quieberen o queden en la informalidad.
Además de las gestiones ante Cámara de Comercio y la revisión documental, el plan incluye asistencia técnica en campo y las denominadas Escuelas de Campo, diseñadas para capacitar a los agricultores y ganaderos directamente en sus predios.
El reto de mantener con vida las asociaciones
El historial de asociaciones en la región demuestra que crearlas en papel es la parte fácil; lo complejo es evitar su disolución al cabo de pocos meses por desacuerdos internos o desinformación administrativa.
Por esta razón, la orientación técnica enfatiza en los compromisos legales, contables y tributarios que asume cada integrante, buscando que las organizaciones conformadas respondan a una dinámica empresarial real y no a un trámite coyuntural.
Los productores interesados en sumarse al esquema o recibir evaluación técnica sobre sus predios deberán realizar el trámite de orientación directamente en las dependencias de la Secretaría de Desarrollo Económico de la capital casanareña.






