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Un circo lleva comida y arte a barrios afectados por la cuarentena en Bogotá

Ellos mismos preparan la logística.

Un circo callejero de Bogotá decidió ampliar su trabajo para ayudar a la gente perjudicada por la cuarentena de la Covid-19, además de ir a los barrios a presentar su espectáculo, también hacen almuerzos comunitarios para los más necesitados.

Con su “sopita de murciélago”, los miembros del grupo Circo Encuentro llegan hasta aquellos lugares del sur de Bogotá donde predominan los trapos rojos colgados en las ventanas.

“Nosotros nos dimos cuenta de que en varias comunidades había trapitos rojos, de que la gente había entrado en un estrés, también mental, debido a que fuimos forzados a encerrarnos en las casas sin preparación alguna”, dijo Alexandra Suárez, una de las cuatro integrantes del Circo.

UNA CAUSA SOCIAL Y PERSONAL

Vestidos con camisas circenses de franjas verticales rojas y blancas, narices de colores, sombreros extravagantes y tapabocas con imágenes vistosas, los miembros del colectivo llegan con monociclos, bolos y ollas repletas de sopa para realizar su labor social.

Detrás de la alegría y de los malabares hay un proceso juicioso que empieza días antes cuando comienzan a buscar las donaciones de comida que les permitan cocinar la “sopita de murciélago”, que además les sirve de alimento a los cuatro miembros del colectivo que hoy están sin trabajo por la cuarentena.

“Nosotros nos dedicamos al arte, hacemos acompañamientos artísticos a empresas (…) Debido a lo de la pandemia estamos totalmente desempleados, abandonados por el Estado. (Vivimos) actualmente de la voluntad de los que nos quieren colaborar con el alimento, porque de este alimento también estamos comiendo nosotros”, contó Suárez.

La mujer explicó que durante días recorren tiendas, mercados y plazas en busca de donaciones de alimentos, que una vez tienen pasan por una limpieza exhaustiva el día anterior a la preparación de la sopa.

“Después de que empezamos a preparar, a pelar y a picar, nosotros dejamos preparando la sopita. Cuando ya la sopita está casi lista, hirviendo, entonces empezamos a prepararnos, maquillarnos y arreglarnos, y ahí procedemos a hacer la toma artística como tal”, explicó.

VEHÍCULO PARA ENSEÑAR

Además de sacarle sonrisas a los niños y de distraer a los adultos ante las difíciles circunstancias que viven, el Circo Encuentro está aprovechando sus presentaciones para promover entre la gente el lavado de manos y el uso mascarillas para prevenir el contagio.

“Hacemos esta toma artística con algo de circo e involucrando cultura, pero también con enseñanza porque la idea es dejar un mensaje”, manifestó Suárez.

Y es que en su opinión, obras como la que están haciendo deberían repetirse en muchos sectores y por muchas más personas que tengan vocación de ayudar a los más afectados por la larga cuarentena.

“Esto tiene un proceso largo, que no es fácil. Llegar donde el tendero, que te rechacen, es complicado manejarlo, pero de todo eso la recompensa es la felicidad de la gente al recibir el alimento, de ver a los niños tan contentos», aseguró.

Concluye diciendo: “Esto vale la pena hacerlo porque monetariamente no estamos recibiendo nada pero espiritualmente lo estamos recibiendo todo”.

Efe.

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