HATO COROZAL. Fueron 15 días seguidos de maniobras entre el barro, el rugido de la maquinaria pesada y el trabajo hombro a hombro entre vecinos y operarios. Finalmente, las comunidades de Hato Corozal lograron lo que parecía una hazaña: desviar el cauce del río Casanare y tapar la gigantesca rotura que mantenía bajo el agua miles de hectáreas y decenas de familias.
Las veredas La Manga, Pueblo Nuevo y El Cedral al fin comienzan a ver secar sus tierras tras la emergencia invernal que se desató semanas atrás por una potente avenida torrencial.
Ingeniería de campo contra la corriente
Para ganarle la batalla al afluente no bastó con tirar tierra. Se requirió una estrategia hidráulica de precisión en la que intervinieron equipos de Gestión del Riesgo e Infraestructura departamental y municipal junto con maquinaria aportada por los propios finqueros:
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Tres megacanales: Se excavaron tres tramos con más de 100 metros de largo y varios metros de profundidad para obligar al agua a retornar a su lecho natural.
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Cierre de la bancada: Una vez encauzada la corriente principal, las orugas y volquetas lograron sellar el boquerón por donde el río se estaba desbordando hacia los caseríos.
Siguiente paso: un dique para evitar nuevas sorpresas
Aunque el peligro inmediato pasó, la emergencia no ha terminado. Las cuadrillas trabajan ahora en la construcción y refuerzo de un dique de 350 metros de longitud, el cual será blindado con mantas de geotextil para soportar los embates de futuras crecientes y proteger de forma definitiva las viviendas y cultivos de la zona.
El liderazgo campesino que salvó a las veredas
Más allá de los anuncios oficiales, la verdadera clave del éxito fue la unión comunitaria. Testigo de ello es Eliecer Cuburuco, presidente de la Junta de Acción Comunal de El Cedral, quien durante dos semanas dejó tiradas las labores de su propia finca para ponerse al frente de los trabajos comunitarios y coordinar el paso de la maquinaria.
Su historia sintetiza la de decenas de campesinos que sacrificaron su día a día para salvar los bienes y las viviendas de toda su vereda.





