La Administración Municipal de Sogamoso mantiene un seguimiento permanente a los escenarios climáticos previstos para el país. Con el objetivo de mitigar los impactos asociados al Fenómeno de El Niño en los próximos meses, la alcaldía ha iniciado el fortalecimiento de sus acciones preventivas.
A través de la Gerencia para la Gestión del Riesgo de Desastres, liderada por el arquitecto Josué López, el municipio adelanta procesos de análisis, monitoreo y planificación institucional. Estas herramientas buscan anticipar riesgos y robustecer la capacidad de respuesta local ante una eventual disminución de lluvias, el incremento de las temperaturas y el aumento en la amenaza de incendios forestales.
Un llamado a la preparación temprana
Esta preparación oportuna atiende a los llamados de diversas entidades nacionales, organismos técnicos y órganos de control —incluido el Ministerio Público—, que han instado a los municipios del país a reforzar sus medidas de prevención, actualizar planes de respuesta y promover una cultura ciudadana frente a condiciones climáticas extremas.
De acuerdo con los análisis técnicos, uno de los principales riesgos para regiones como Boyacá radica en temporadas secas prolongadas, reducción del caudal en fuentes hídricas, afectaciones al sector agropecuario y una mayor probabilidad de incendios de cobertura vegetal. Ante este panorama, el municipio de Sogamoso ha priorizado la protección de los recursos naturales, el aseguramiento del abastecimiento de agua y la prevención de emergencias como pilares de su estrategia.
«Nuestro compromiso es actuar con anticipación. La gestión del riesgo no espera a que ocurran las emergencias; trabaja para prevenirlas. Por eso realizamos un monitoreo constante, fortalecemos la articulación institucional y promovemos acciones que protejan a la comunidad y al territorio», afirmó Josué López, gerente de la dependencia.
Corresponsabilidad ciudadana: pautas claves
La Administración Municipal enfatiza que la reducción del riesgo es una tarea colectiva que requiere la participación activa de los ciudadanos en sus hogares, fincas, comercios e instituciones. Las principales recomendaciones incluyen:
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Uso eficiente del agua: Hacer un consumo responsable y almacenar reservas básicas para contingencias.
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Mantenimiento domiciliario: Identificar y corregir fugas en las redes de acueducto internas.
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Prevención de fuego: Evitar estrictamente las quemas abiertas, fogatas o actividades que puedan detonar incendios.
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Cuidado ambiental: Proteger los nacimientos de agua, rondas hídricas y zonas de especial importancia ecológica.
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Reporte oportuno: Informar de manera inmediata a las autoridades cualquier conato de incendio o emergencia.
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Atención especial: Reforzar el cuidado de niños, adultos mayores y población vulnerable ante las altas temperaturas.
Articulación institucional y comunitaria
Para consolidar esta estrategia, la Gerencia para la Gestión del Riesgo mantiene una convocatoria abierta con secretarías de despacho, instituciones educativas, entidades de salud, organismos de socorro, empresas de servicios públicos, gremios económicos, líderes comunitarios, Juntas de Acción Comunal y el sector agropecuario. El propósito fundamental es coordinar acciones anticipadas que reduzcan la vulnerabilidad del municipio.
Asimismo, se ha instado a todos los sectores a revisar y actualizar sus planes de contingencia, verificar la disponibilidad de recursos, optimizar los protocolos de respuesta y afianzar la coordinación interinstitucional para asegurar una atención oportuna.
La prevención es la herramienta más eficaz frente al Fenómeno de El Niño. Por ello, la Administración Municipal continuará con jornadas de sensibilización y asistencia técnica, invitando a la comunidad a mantenerse informada y a entender que la protección del entorno comienza con las acciones cotidianas de cada ciudadano.
(Fin/RACHJ/Gerencia para la Gestión del Riesgo – Área de Comunicaciones)






