3 de marzo de 2024 - 10:21 AM
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¿Por qué Petro nombró de ministro de Defensa a un juez anticorrupción?

El exmagistrado auxiliar de la Corte Suprema de Justicia, Iván Velásquez Gómez, se convertirá en el próximo ministro de Defensa de Colombia. Es el octavo nombramiento del gabinete del presidente electo Gustavo Petro y una figura que despierta odios y amores dependiendo de a quién se le pregunte. Con su aterrizaje en el Gobierno llegará, seguramente, un revolcón en el generalato.

Esto se debe no solo que el Gobierno que se instalará el 7 de agosto es diametralmente opuesto al que se va, sino a las condiciones que les pondrá Petro a los miembros de la cúpula militar. Por ejemplo, dijo que “nadie que esté vinculado en la violación de derechos humanos debe quedar en la cúpula”.

En ese sentido, es probable que Velásquez venga a sacudir la cartera de defensa y las altas jerarquías de la Fuerza Pública colombiana. Esto afectaría directamente a altos mandos cuestionados por su manejo de los derechos humanos en las instituciones oficiales.

Queda en el aire la duda de si esto significa que podría haber lo que se conoce como una “purga” a partir del 7 de agosto. Es decir, si habrá un cambio abrupto de generales de las fuerzas o si se tratará de una transición paulatina, como generalmente pasa con los cambios de gobierno.

El coronel (R) John Marulanda, presidente de la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares de Colombia (Acore), aseguró que hay un clima de “incertidumbre” con el nombramiento de Velásquez.

“No hay certeza sobre lo que él vaya a hacer con los militares en servicio activo”, aseguró Marulanda y advirtió que también están pendientes de lo que pueda decidir sobre el futuro de los militares retirados.

Esta desconfianza, además, ha sido cultivada por el propio Velásquez. Tras su nombramiento, le recordaron varios trinos que había hecho en el pasado.

“¿Y ninguna exigencia de retirar las fuerzas parapoliciales que todos hemos visto disparar contra los manifestantes? ¿Ni que la policía diga dónde tiene a los desaparecidos de cuyas capturas hay pruebas?”, escribió Velásquez en el contexto de las protestas del Paro Nacional del año pasado.

Pese a todo, Marulanda señaló que podría ser “un activo importante dentro de los activos de corrupción, sobre todo en el alto mando”. Esto, señaló, se debe a su extensa hoja de vida como investigador de casos de corrupción.

Juez y persona non grata

Velásquez es oriundo de Medellín, abogado de la Universidad de Antioquia y tiene una extensa experiencia en materia de lucha contra la corrupción e investigación de nexos entre grupos armados y políticos, no solo en Colombia, sino también Guatemala.

A finales de los años noventa estuvo al frente de la Dirección Regional de Fiscalías de Medellín e investigó cómo lavaban plata estructuras paramilitares en los departamentos de Córdoba y Antioquia.

A la Corte Suprema de Justicia llegó con el nuevo milenio, en el año 2000. A partir del 2006 investigó los nexos entre paramilitares y reconocidos políticos. Fue uno de los investigadores que desentrañó el entramado de la parapolítica en el Congreso.

De ahí se forjó una cercanía con Petro, quien también se hizo visible en esos años por denunciar los tentáculos del paramilitarismo en el Legislativo.

Ambos fueron chuzados por el extinto DAS. De hecho, el hoy ministro de Defensa, Diego Molano, tuvo que disculparse con Velásquez –quien se convertirá en su sucesor– a nombre del Estado colombiano por las interceptaciones ilegales de las que fue víctima.

La curiosa anécdota se dio en octubre de 2020, cuando Molano era director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y la justicia obligó al Estado a reconocer su culpa en las chuzadas.

Velásquez también hizo parte de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, un organismo que les pisó varios callos a los políticos guatemaltecos.

Sus investigaciones le valieron una petición de expulsión de ese país y la declaración de persona non grata por parte del Gobierno del presidente Jimmy Morales, que también le quitó la posibilidad de entrar a Guatemala en 2018.

La defensa y la paz

El trabajo más urgente que tendrá Velásquez a partir del próximo 7 de agosto tiene que ver con crear un clima de consensos y cooperación entre la Fuerza Pública y el primer Gobierno de izquierda de los últimos tiempos.

El propio Petro ha mostrado que este tema le genera inquietud. En una entrevista con la Revista Cambio señaló que ya ha pedido consejos a figuras internacionales sobre cómo hacer para generar confianza dentro las Fuerzas Militares. Esto se lo preguntó, por ejemplo, al expresidente español Felipe González, quien pertenecía a un partido de centro izquierda y llegó al poder tras la dictadura franquista en España.

Aun así, para Jairo Libreros, profesor de seguridad y defensa Nacional de la Universidad Externado de Colombia, el nombramiento de Petro fue un acierto. “Para Gustavo Petro el ministro más importante de su cartera es el de Defensa”, dijo Libreros. “En términos emocionales, Petro sabe que el principal reto que tiene bajo su administración es garantizar la subordinación de la Fuerza Pública a la Casa de Nariño”, dijo el analista.

Según señaló, con Velásquez, Petro tendrá control de las Fuerzas Militares para garantizar “la lucha contra la corrupción interna” y que los uniformados sean parte de la agenda de construcción de paz que esperar forjar a lo largo de su Gobierno.

En frente también tiene otras tareas de más largo aliento. Entre otros, sacar adelante la reforma a la Policía.

Reacciones en la oposición

Una vez se conoció el nombramiento de Velásquez, varios líderes de la oposición al próximo Gobierno salieron a criticarlo. “¡Bueno, será que ‘el hábito hace al monje!’”, escribió el expresidente Álvaro Uribe en su cuenta de Twitter, haciendo referencia a Velásquez, uno de los detractores más acérrimos que ha tenido dentro del poder judicial.

Velásquez lo ha criticado con vehemencia y ha cuestionado su papel en las interceptaciones y la persecución de las que fue víctima tras investigar la parapolítica.

Por su parte, Uribe ha calificado a Velásquez de ser un “afiliado de extrema izquierda”. Lo ha señalado de “corromper la justicia colombiana” e incluso en 2017 aseguró que “debería estar preso”.

A su vez, los simpatizantes del expresidente Uribe rechazaron el nombramiento de Velásquez. Tal vez una de los comentarios más fuertes fue el de la senadora del Centro Democrático Paloma Valencia.

“El nombramiento de un enemigo acérrimo del partido y del jefe del partido de oposición como Ministro de Defensa no es solo un desafío; es una amenaza”, aseguró Valencia

Fuente: El Colombiano

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