22 de mayo de 2024 - 3:12 AM
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Petro quiere que EE.UU. acoja a colombianos indocumentados

Gustavo Petro le puso una polémica tarea a su embajador en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo. El gobierno pretende que ese país cree un Estatuto de Protección Temporal para los migrantes colombianos que están indocumentados en ese territorio como un símbolo de “reciprocidad” a la implementación de esa misma figura para los venezolanos que llegaron a Colombia.

La suspicaz propuesta llegó justo después de la posesión de Murillo como delegado diplomático para Washington, uno de los cargos más importantes para la política exterior colombiana. Como lo dijo el mismo Petro en su posesión: Estados Unidos ha puesto la agenda del país.

Todo indica que ahora Petro quiere voltear la cara de la moneda y ser él quien ponga los temas a la administración de Joe Biden, en la que los asuntos de drogas, extradición e hidrocarburos ya tienen un renglón en el catálogo de prioridades de la Casa de Nariño.

En palabras del embajador Murillo, se le pidió a los gringos un “signo de reciprocidad” con Colombia –que hace año y medio implementó el Estatuto de Protección Temporal a migrantes venezolanos– para plantear esa misma figura allá, pero para los colombianos que intentaron cumplir el sueño americano.

La propuesta deja la duda sobre si plantear la posibilidad de migrar sin visa con el pretexto de la “protección” podría generar un incremento de la movilidad humana hacia esa frontera que es, en sí misma, una zona insegura el la presenci de los traficantes de personas.

Colombianos de la frontera

“En un signo de reciprocidad. Estamos planteando a los Estados Unidos que se considere el otorgamiento del estatus de protección temporal a la población colombiana que se encuentra en condiciones muy difíciles en Estados Unidos. Eso implica un mejor tratamiento, la legalización de su condición en Estados Unidos mientras pueden tener una ruta de integración a esa sociedad o regresarse al país”, dijo el embajador.

Lo que plantea Murillo tiene una trastienda humanitaria. De octubre de 2021 a junio de 2022 la patrulla fronteriza de Estados Unidos detuvo a 102.473 connacionales que estaban intentando entrar a ese país de manera irregular. Incluso, de enero a mayo de este año se incrementaron las detenciones de forma progresiva.

Quienes son interceptados cruzando la zona que divide a ese país de su vecino del sur, México, son llevados a centros de detención en los que estudian sus antecedentes y, en la mayoría de los casos, son deportados por no contar con los documentos migratorios para ingresar al país.

Solo en junio hubo 14.022 detenciones y el mes con más reportes hasta ahora fue mayo, cuando 19.865 connacionales fueron detenidos. La mayoría de los migrantes son adultos o familias enteras que quieren rehacer su vida allá.

La búsqueda de un formato de protección no es sencilla. Estados Unidos lo ha aplicado para estrictos casos de emergencias humanitarias como las de Cuba, Afganistán y también tuvo un capítulo para los venezolanos que está vigente hasta marzo de 2024. Al fin de cuentas, la venezolana es el segundo desplazamiento internacional más grande del mundo.

Aplicar esa determinación es potestad de la autonomía de la Casa Blanca. Es más, en esos casos que se aplicó no hubo ni siquiera una solicitud de los estados expulsores de migrantes, sino que se trató de una medida de los gobiernos de turno.

En todo caso, ya el embajador dejó esa propuesta en el tintero junto con otras más que el presidente ha ido esbozando en sus múltiples reuniones con diplomáticos gringos y que dejan una duda: ¿Estados Unidos le va a copiar la agenda a la Colombia de Gustavo Petro?

La agenda del “cambio”

El presidente ha insistido en varios escenarios que la política de guerra contra las drogas fracasó. Lo mencionó el primer día de su presidencia ante delegados de Naciones Unidas, abordó el tema durante la primera visita de emisarios de la Casa Blanca a Colombia y esta semana le reiteró el tema a la general Laura Richardson del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.

El mandatario ya dijo cuál es su pretensión: “Cambiar la visión de Estados Unidos sobre su conducta de Colombia, fracasada en mi opinión, construir conjuntamente los terrenos de la paz y una democracia más sólida en todo el continente”.

La general Richardson estuvo en Colombia a comienzos de esta semana y a ella le pidió construir una fuerza militar que tenga como tarea solo apagar los incendios de la Amazonía. A los gringos les ha planteado la regularización de las sustancias ilícitas derivadas de la planta del cannabis y aplicar cambios a la extradición de delincuentes desde Colombia hacia Estados Unidos.

Ese último punto está enmarcado en su proyecto de la “paz total” para el que está considerando beneficios para quienes se sometan a la justicia y entren a la ruta de la legalidad. Si lo aplica, una de las monedas de cambio de sus negociaciones sería no extraditar.

Este jueves, durante su visita a Medellín, lanzó otra pulla a las políticas estadounidenses asegurando que, si se hubiera aplicado una reforma agraria décadas atrás, habría salido más económica que financiar la guerra contra el narcotráfico que comenzó el Richard Nixon en la década del 70.

A Petro Estados Unidos le responde que toma nota de sus apuntes. Ahora al embajador Luis Gilberto Murillo le corresponderá hacer sus gestiones en Washington para que las pretensiones de la Casa de Nariño pasen del discurso a la realidad: ¿lo logrará?

Fuente: El Colombiano

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