El fenómeno de los therians —personas que aseguran identificarse psicológica o espiritualmente con animales— ha vuelto a encender el debate en las redes sociales. El episodio más reciente ocurrió en el Metro de Madrid, España, donde una mujer desconcertó a los pasajeros al adoptar conductas calcadas a las de un canino en pleno andén.
La escena, grabada en video por los presentes, se volvió viral en cuestión de horas, generando una oleada de críticas y abriendo una discusión sobre los límites de los comportamientos en el espacio público.
A cuatro patas en el andén
En las imágenes que circulan de forma masiva en las plataformas digitales, se observa el momento exacto en el que la usuaria se arrodilla por completo frente a los vagones del sistema de transporte.
Apoyada a cuatro patas sobre el suelo, la mujer comenzó a presionar de manera obsesiva los botones de apertura de la puerta utilizando sus manos a modo de «garras», imitando el rascado característico de una mascota. Los pasajeros que esperaban el tren presenciaron la escena entre el asombro y la incomodidad, sin comprender lo que estaba ocurriendo.
¿Qué es la tendencia ‘Therian’?
El término proviene de la teriantropía (la metamorfosis folclórica de humano a animal) y ha cobrado una fuerza inmensa en comunidades de TikTok e Instagram. Quienes pertenecen a este movimiento afirman sentir una conexión intrínseca con especies no humanas, llegando a imitar sus sonidos, movimientos y hábitos.
Este hecho en la capital española no es un caso aislado en Europa:
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En Almería (España): Semanas atrás se reportó indignación generalizada al registrarse a una joven caminando por la calle atada a una correa de perro.
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En América Latina: Ya se han documentado altercados entre conductores de plataformas de transporte y usuarias que exigen ser tratadas bajo su identidad animal.
Reacciones en las redes
El video ha dividido por completo a los internautas. Mientras un sector minoritario argumenta que se trata de simples juegos de rol o dinámicas de expresión de las nuevas generaciones, la gran mayoría de los usuarios en la web muestra rechazo. Las críticas apuntan a la falta de civismo y a cómo este tipo de conductas, impulsadas por retos o tendencias de internet, terminan afectando la convivencia en los espacios públicos cotidianos.






