Tras ser dado de alta ayer del Policlínico Agostino Gemelli, después de haber sido sometido el martes pasado a la extirpación de un adenocarcinoma en el pulmón derecho, con la extirpación del lóbulo inferior, León XIV recibe, entre aplausos, todo el cariño de los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro y en la contigua Plaza Pío XII, tras haber recitado el Ángelus.
La cercanía de los fieles
Más de 15 mil personas llenan el hemiciclo de Bernini y las áreas aledañas para saludarlo y asegurarle su apoyo a través de la oración. Hay peregrinos, familias, religiosos, sacerdotes y monjas, así como varios fotógrafos para inmortalizarlo asomado a la ventana del Palacio Apostólico. Pero muchísimos también levantan sus teléfonos para tomarle fotos o grabarlo. Y a todos ellos el Pontífice les dice:
El agradecimiento al personal del Gemelli y un pensamiento para los enfermos
Se eleva otro aplauso y León lo recibe con alegría; luego expresa su «agradecimiento» a los médicos, enfermeros y a todo el personal del Policlínico Gemelli. A quienes lo escuchan desde la plaza y a través de los medios de comunicación, el Pontífice les confía lo que ha vivido y, a continuación, dedica un pensamiento especial a los enfermos.
Una mirada a los próximos compromisos
Y León XIV también revisa su agenda, anticipándose a los compromisos que le esperan, seguro de poder contar con el apoyo de los fieles.
La plaza responde con otro aplauso y el Pontífice agradece nuevamente y repite: «Gracias a todos y que tengan un buen domingo». Luego se queda unos instantes más en la ventana, sonriendo y saludando a los presentes, para corresponder al cariño que le han demostrado.






