20 de mayo de 2024 - 7:56 AM
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Invasiones indígenas ya ocupan 1.000 hectáreas en 2022

La extensa fila de encapuchados con machete en mano se extendió hasta perderse en el bosque. Marchaban en silencio, con morrales al hombro como si fueran a una guerra, pero con la única misión de llegar hasta un terreno copado de pinos que fueron despellejando y marcando como se marca una res que va directo al matadero.

Los pinos despellejados, heridos en su corteza, fueron derribados con motosierra. La caída de cada gigante fue celebrada con machetes en alto, mientras de los morrales sacaron las semillas de maíz sembradas en reemplazo de los pinos en un terreno ubicado en Cajibío, Cauca, el cual señalan a Smurfit Kappa como dueña, una empresa que brinda soluciones de empaques con base en el papel y el reciclaje.

El derribamiento de los pinos y la ocupación de la tierra por los campesinos caucanos ocurrieron hace apenas dos días, cuando alentados por la llegada irregular de indígenas a terruños donde se cultiva la caña, decidieron entrar a esa zona boscosa, sembrar alimentos y “sanar la tierra del daño que le han hecho”.

“Los campesinos y campesinas del CNA Cauca (Coordinador Nacional Agrario) estamos recuperando lo que nos pertenece. Los anteriores gobiernos no han reconocido al campesinado como sujetos de derechos y mucho menos han logrado hacer una reforma agraria y, por el contrario, han hecho políticas y leyes para facilitarle a las multinacionales el despojo de nuestras tierras y de nuestros territorios”, aseveró el vocero de CNA.

La llegada de labriegos e indígenas a ocupar la tierra por las vías de hecho es una acción que en los últimos días se expandió con un efecto dominó a otras regiones del país. Terrenos en la comuna 15 en el oriente de Cali, así como fincas en los municipios de Guachené, Padilla, Corinto, Miranda, Santander de Quilichao, Caloto y Puerto Tejada, en Cauca, han visto poblarse de indígenas que dicen reclamar las tierras de sus ancestros para curarla del daño hecho por la industria y empresas extranjeras y nacionales.

“A las comunidades que en otras regiones de Colombia están haciendo la lucha directa por la tierra les invitamos a que no se salgan de las fincas. Invitamos a más familias, más comunidades en el norte del Cauca y en Colombia y en el mundo a que entren en más fincas y se posesionen y hagan vida y comunidad como ya lo estamos haciendo en estas tierras y como lo están haciendo muchas luchas que han sido tildadas de invasores por los grandes jefes de la patria”, expresaron desde el Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, a través de una carta que hicieron pública.

Y a las invasiones de los indígenas se sumaron las de campesinos que llegaron a los predios privados de El Silencio, Matarredonda, Los Mangos y Berlín, en Tamalameque; La Oficina, en Chimichagua; Santa María en Astrea, todos en Cesar; Potrero Grande en Santa Ana y La Herradura en El Banco, Magdalena; y La Pola entre los municipios de Aguachica y Rio de Oro, Santander.

Estos labriegos, agrupados en la Comisión por la Vida Digna, la Tierra y los Territorios, expresaron que son “recuperadores de la tierra que desde hace años hemos liberado sabanas, playones, ciénagas y humedales”.

Agregaron que sin sus luchas “esos predios que el Estado llama baldíos de la nación, pero que deja a merced de las mafias narcoparamilitares, estarían devastados. Serían el reino de la palma aceitera que roba toda fertilidad a la tierra y explota al campesino sin tierra convertido, a la fuerza, en jornalero sin derechos”.

Comuneros y labriegos justifican la ocupación de predios como un asunto de reclamación de tierras ancestrales y explican que durante años las tierras que hoy invaden fueron arrebatadas por colonos y terratenientes que las usurparon, las maltrataron y por eso es necesario recuperarlas

Un asunto de vieja data

Las invasiones de predios y fincas privadas no es un asunto nuevo. Desde el 2014, 71 predios han sido afectados en los municipios de Guachené, Padilla, Corinto, Miranda, Santander de Quilichao, Caloto y Puerto Tejada. Entre 2014 y 2022 fueron afectadas 6.600 hectáreas por las invasiones y 4.890 hectáreas (en comparación serían 6.848 canchas de fútbol aficionado) quedaron totalmente improductivas, según datos del Sector Agroindustrial de la Caña, Asocaña.

En los primeros nueves meses de 2022 han sido invadidas 1.000 hectáreas representadas en 21 predios y en los últimos ocho años se han perdido 6.000 empleos directos de cultivadores de caña por las invasiones de los indígenas, expresaron desde el gremio.

Por las invasiones los empresarios del Cauca y el Valle del Cauca aseveran que han interpuesto 63o denuncias y frente a estas, solo se han registrado dos capturas. Por esta razón hicieron un llamado al Gobierno Nacional para que adelante acciones contundentes y frenen, cuanto antes, la ocupación ilegal de los predios y fincas.

Fue así como los productores y cultivadores de caña agremiados en Asocaña, Procaña, además de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Valle, la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Cauca, el Comité Intergremial Empresarial del Valle del Cauca y el Consejo Gremial y Empresarial del Cauca, elevaron su voz de protesta contra “las continuas amenazas a trabajadores y daños contra la propiedad privada que se presentan y que en los últimos dos meses han aumentado de forma exponencial”.

A este S.O.S se unieron las voces de los productores y cultivadores de caña, quienes expresaron al Gobierno su preocupación por lo que podría desencadenar la pérdida de sus empleos y generar un conflicto por la tierra.

Una papa caliente

Las invasiones de predios y fincas es un asunto que hoy por hoy le quitan el sueño a más de uno de los funcionarios del gobierno del presidente Gustavo Petro.

La ministra de Agricultura, Cecilia López, fue más allá y señaló que, de continuar las invasiones, se pone en juego toda la estrategia diseñada por su gabinete para sacar adelante la reforma del campo.

“Lo que está claro es que las invasiones no pueden seguir, porque si esto sigue, hasta ahí llegó la posibilidad del Gobierno de desarrollar toda una estrategia rural que los beneficia. Los convencemos por el diálogo o si no nos toca por la fuerza, qué más podemos hacer”, López.

Como la preocupación crece, esta no es la primera voz del Gobierno que expresa que las invasiones deben frenarse y recorrer el camino del diálogo, o de lo contrario serían desalojados a la fuerza, como ya ocurrió el pasado 2 de septiembre con el envío del Esmad al Cauca, lo que desembocó en un enfrentamiento entre los indígenas y la Policía y el Ejército de Colombia.

Ante este desafío, los mismos indígenas retaron al Gobierno y expresaron que no dejarán las fincas y, por el contrario, instaron a que esta práctica se desarrolle en otras regiones de Colombia.

“Al gran jefe (Petro) también le mandamos a decir que vamos a entrar en otras fincas porque nuestra lucha no se detiene”, expresó el CRIC.

A estas expresiones, hasta la misma vicepresidenta Francia Márquez les salió al paso y envió un mensaje para evitar una confrontación con el Estado. “No aceptamos y rechazamos, y solicitamos, a quienes hoy están de manera violenta o de manera inadecuada a lo largo y ancho del país, para que se abstengan de Esa no es la manera adecuada, la manera es por medio de una ley, por medio de las acciones que vamos a ir adelantando que implican ir garantizando el acceso a la tierra a las familias, las comunidades, las mujeres y los pueblos”, dijo Márquez.

Denuncian amenazas

Los indígenas que ocupan los predios se levantaron este miércoles con una nueva preocupación: un panfleto del llamado Comando de Occidente de las Águilas Negras declaró objetivo militar a aquellos que insistan en ocupar los predios.

“Serán objetivo militar las personas incitadoras comunistas que están detrás de las mingas y la mal llamada liberación de las tierras. Sabemos que son unos pocos. Los tenemos en la mira CRIC, ACIN”, dice el comunicado. En esta misiva también es amenazada la congresista Aida Quilcué y otros líderes y representantes indígenas.

Mientras el Gobierno analiza salidas concertadas para el tema de las invasiones de la tierra, los comuneros y los labriegos señalan que no se irán de los predios ocupados, e insistieron a las autoridades a no estigmatizar su lucha y a no permitir más desalojos, además, que actué frente a las amenazas que reciben día a día por decidir salvaguardar una tierra que heredaron de sus ancestros desde los tiempos inmemorables.

Fuente: El Colombiano

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