En lo profundo de la vereda El Carmen, en la inspección de Betania del municipio de Otanche, la tierra dejó de ser solo paisaje para convertirse en un aula viva. Allí, en la Institución Educativa Técnica Samuel Ignacio Santamaría, el aroma a tierra mojada y el verde de los cultivos rompen con la rutina de una región donde la economía tradicional ha girado históricamente en torno a la extracción de carbón y, en menor medida, a la ganadería.
En este rincón boyacense, el Programa de Alimentación Escolar (PAE) ‘AliMente en Grande’ encontró terreno fértil para transformar la educación rural. A través de huertas escolares y cultivos hidropónicos, niños, niñas y jóvenes no solo se acercan al conocimiento del campo, sino que descubren herramientas reales de autosuficiencia y oportunidades productivas para sus territorios.
Sembrar donde la tierra pide alternativas
Para el rector de la institución, Sócrates José Ramírez, apostarle a la agricultura escolar es una necesidad estratégica en una zona no eminentemente agrícola.
“Esta zona no se caracteriza principalmente por la actividad agrícola, pues su economía está relacionada con la minería de carbón y, en menor medida, con la ganadería. Por eso, contar con una huerta escolar es una gran oportunidad para enseñarles a nuestros estudiantes que pueden cultivar sus propias hortalizas y producir algunos de los alimentos que consumen”, señala el directivo con orgullo.
Gracias a una huerta hidropónica entregada por la Gobernación de Boyacá, los pasillos del colegio se han compaginado con la cosecha exitosa de lechuga, plantas aromáticas y albahaca. A esto se suma un invernadero tecnificado donde los alumnos adelantan procesos prácticos de su formación agropecuaria, recolectando tomate, cilantro, zucchini, además de algunas plantas de plátano y árboles frutales de cítricos.
Una mirada al futuro: 4.000 matas de cacao
Las manos de los jóvenes agricultores no se detienen en el presente. Con la mirada puesta en el mediodía del mañana, la institución ya prepara su gran salto para el próximo año: la siembra de aproximadamente 4.000 plantas de cacao.
Este ambicioso proyecto estará respaldado por técnicos especializados y promete ampliar radicalmente las capacidades de aprendizaje y emprendimiento productivo de la comunidad estudiantil.
Nutrición y conciencia verde
Más allá de los kilos de hortalizas recolectadas, el impacto pedagógico cala hondo en la nutrición. La experiencia permite que los estudiantes reconozcan el verdadero valor de los alimentos frescos, promuevan hábitos de vida saludables y dimensionen la importancia de una alimentación consciente y sostenible.
Mientras el PAE ‘AliMente en Grande’ consolida su cobertura de complemento alimentario a más de 112.000 estudiantes en todo el departamento de Boyacá, en Otanche demuestra que la verdadera riqueza de la tierra está en sembrar conocimiento, soberanía alimentaria y esperanza en las nuevas generaciones.
Con información de Francisco Aranguren /Prensa Gobernación de Boyacá






