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Hace un año, Alirio Barrera saltó de la silla de su caballo a la silla de la Gobernación

Aliroo barerra y familia, foto las chivas dle llano
Alirio Barrera, su esposa Marisela Duarte, y sus hijos, pocos meses antes de ser elegido Gobernador de Casanare. (Foto Las Chivas del Llano)

 

De  amansador de caballos y coleador, pasó a ser el Gobernador de Casanare.

Fue el 25 de octubre. Ese día el departamento decidió cambiar  de rumbo, al entregarle la confianza a Josué Alirio Barrera: domador de caballos, campeón de coleo, padre ejemplar, con gran espíritu social y una inteligencia para captar la problemática de Casanare y buscar las soluciones

Alirio ganó con 85 mil votos, superando en 30 mil a Julio Ramos y en 50 mil a Fernanda Salcedo. Su campaña fue modesta. Con pocos recursos, haciendo puerta a puerta y llevándole a la gente el mensaje de que las cosas tenían que cambiar en Casanare.

Alirio Barrera, y su hijo, en una muestra de doma de caballos. (Foto Las Chivas del Llano)
Alirio Barrera, y su hijo, en una muestra de doma de caballos. (Foto Las Chivas del Llano)

Durante la contienda Alirio siempre decía que iba a saltar de la silla de su caballo a la silla de la Gobernación. Y así fue.

De ilustre desconocido paso a ser la persona con mayor influencia en Casanare.

A Alirio lo conocí en campaña para el Congreso de 2014. Una mañana llegó a Violeta Stéreo, donde yo laboraba, a impulsar a sus candidatos del uribismo. Lo había visto alguna  vez en un video de coleo y en un par de fotografías.

Me ‘descrestó’ el discurso uribista que echó esa mañana. Me pareció que detrás del hombre de sombrero y botas texanas se vislumbraba un gran líder.

Alirio Barrera, en entrevista para La Visita, de Violeta Stéreo (Foto Las Chivas del Llano)
Alirio Barrera, en entrevista para La Visita, de Violeta Stéreo (Foto Las Chivas del Llano)

 

Desde entonces nos hicimos amigos. Luego vino la campaña presidencial y le metió con toda el respaldo a Oscar Iván Zuluaga.

Pocos meses después vendría la pela por el aval para la Gobernación de Casanare, donde otras tres personas tenían aspiraciones. Finalmente, Alirio, el consentido de Uribe, fue ungido con el aval de Centro Democrático.

Comenzó entonces la correría por los municipios para darse a conocer más. Andaba con una asistente y ‘el mono’ como escolta’. Con el paso de los días, su campaña saltaba de pueblo en pueblo y de casa en casa. “Vamos a ganar con paso firme”, decía el ‘señor de los caballos’, como se le distinguía por aquella época.

Por Alirio muchos no daban un peso. Ni siquiera los financistas de campañas, que apostaban por el triunfo imbatible de Julio Ramos, y los más técnicos, por Fernanda Salcedo.

Pero el caballista galopaba y galopaba con el apoyo de Alvaro Uribe, un hombre apreciado por muchos casanareños, por la seguridad democrática.

El expresidente Alvaro Uribe acompaña a Alirio Barrera, en una visita pro el comercio de Yopal (Foto Las Chivas del Llano)
El expresidente Alvaro Uribe acompaña a Alirio Barrera, en una visita por el comercio de Yopal (Foto Las Chivas del Llano)

La campaña no era fácil.  No tenía los recursos para trasladar gente a las manifestaciones con Uribe. La comunidad llegaba por ver al paisita y por conocer a Alirio.

La humildad, el señorío, la confianza que depositaba en la gente, la sinceridad, permitieron que Alirio entrara fácil al corazón de la gente. Por eso fue elegido con amplia mayoría.

“Yo sí pensaba que iba a ganar, pero no por tanto”, me dijo Alirio ese 25 de octubre pasadas las 5 de la tarde, cuando se conocía más del 95 por ciento de los resultados.

Ha pasado un año. Y Alirio es el gobernante. Para muchos, no ha hecho nada. Para otros, ha podido organizar la Gobernación.

Lo cierto es que mantener contentos a todos, no es fácil. Siempre habrá enemigos y oposición. Pero también amigos y respaldo.

Lo han criticado porque en sus ratos libres sigue coleando. ¿Acaso por ser gobernador debe cambiar su vida y olvidar sus ancestros?

Oscar Wilchez era feliz haciendo trabajo de llano; Miguel Angel Pérez, operando vesículas; Jorge Prieto, cantando joropo; William Pérez, haciendo radio; Nelson Mariño, recibiendo gente y ofreciendo comida; Raúl Flórez, jugando fútbol. Marco Tulio, apostando. Y ninguno dejó de ser quien era.

Recientemente Alirio participó en el Encuentro Mundial de Coleo, donde quedó de subcampeón. No asistí, pero me cuentan algunos colegas que la expectativa estaba en la participación del Gobernador de Casanare. Y que cuando Alirio salía a la manga, la gente coreaba : ¡ahí va el Gobernador. Casanare, Casanare!

Y Alirio es eso: el digno representante de un departamento que no puede seguir soñando con vivir del petróleo, sino del campo, de la ganadería y del turismo.

Y qué mejor que el hombre de las texanas, siga siendo el fiel exponente de la cultura llanera y orgullo de su raza.

Por Wilson Durán Durán

 

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Wilson Duran Duran

Periodista, Director de www.laschivasdelllano.com y www.laschivasdecolombia.com

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