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Falleció Alvaro Fula, héroe de la revolución de los 50 en los llanos

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Era un hombre venido de Machetá, Cundinamarca: alto, blanco, de ojos azules, con la misma pinta del militar gringo Bufallo Bill.

Por esta razón así lo llamaban. Tenía 92 años de edad.

El 15 de febrero de 2015, Violeta Stéreo y Las Chivas del Llano, emitieron esta entrevista del programa La Visita, grabado en su casa en Monterrey.

Alvaro Fula es otro protagonista de nuestra historia.

Ver a Alvaro Fula es como extraer un personaje del Oeste americano, su aspecto rubio, ojiazul y 1.85 cm de estatura nos recuerda a los cowboy’s, vaqueros de las peliculas Bufallo Bill o el general Custer.

Este hombre lleva el apellido de su madre con orgullo, porque según él, el de su padre no lo merecía. Eran enemigos por política. Alvarito era Liberal y su papá godo.

Muchas veces su papá lo desafío a los puños o al plomo y Alvaro por evitar una tragedia prefirió salir de casa.

Llegó a Monterrey huyendole a la violencia proveniente de Macheta Cundinamarca, a la finca del finado Luís Álvarez, en la vereda Guayabal.

Allí trabajó como obrero, luego lo haría en las fincas de Luis y Manuel Fernandez. En una de estas fincas, la Guadalajara, fué donde empezó con don Pablo Bautista a atacar la fuerza pública.

«Me acuerdo que empezando atacamos una patrulla militar cerca a la bomba de don Luis Gonzales y dímos de baja como a 35 soldados, solo quedo vivo un teniente que lo hicimos prisionero. Nos fortaleciamos con las mismas armas de los caidos en combate y muchos de los vivos terminaban uniéndose, como el cabo del ejercito Dumar Aljure y un Capitn González.

Con nosotros era duro peliar porque se combatía era hasta morir, o ellos o nosotros y esto era por defender nuestra vida y la de nuestros seres queridos.

El gobierno no pudo con nosotros, nos mandaban aviones con bombas y nosotros tumbamos varios a plomo.

La verdad el gobierno nos tenía miedo. Yo cargaba un 38 largo Smith Wesson y una escopetica 30-30 como las de las películas, donde yo ponía el ojo ahí totiaba.

Por eso don Pablo me ascendió rápidamente a cabo.

Luego vino la negociación como al año, después de que un grupito de comandantes mataran a los propios.

Ese fué un error grande que hasta el día de hoy les pesa, porque esta gente, los Bautista si eran unos señores para la guerra, eran muy correctos, bravos y disciplinados.

Es que a ellos les cogieron en odio porque exigían respeto con la población civil y no querían negociar la paz con el estado, porque sabían que los engañarian. ! Como así fué !


 

En la desmovilización nos tocó reunir la gente, llevamos revolucionarios, niños, campesinos y cuanta gente estuviera por esta región. Eso había mucha gente que desconfiaba de la negociación y de la palabra de Guadalupe Salcedo. El señor Salcedo vino por aquí a Monterrey fué a mediar, yo nunca lo ví peliar por estos lados, él lo hizo por allá en Maní, Orocué y dicen que en Arauca también. Pero por aquí no vino si no a sacarse la foto y decir que era el comandante. Y la verdad los revolucionarios liberales de esta zona éramos muy guapos pa’ la pelea. Como sería que los Fonseca Galán y el propio Salcedo nos pedían ayuda pa’ ir a peliar a otros lados. Y nosotros que si éramos bien rogados ja ja ja ja.

Después de la desmovilización, muchos de nosotros nos quedamos a vivir en los alrededores de la base militar que era donde hoy es la estación de policia Monterrey. Otros se fueron a vivir pa’ los lados de Bethel, allí había una gente evangélica. Otros pa’ los lados del caño grande y otros se pusieron fué a robar ganado y matar gente, de eso sí que sabían harto. Cuando se empezó a ver todas esas injusticias el gobierno fundó el DAS rural que se hizo pa’ combatir el abigeato en el llano. Muchos de los ladrones eran nuestros antiguos compañeros y tocaba capturarlos o darles plomo.

Me acuerdo que al grupo mío de rurales, el gobierno nos llevó a combatir al Meta, Arauca y Tolima.

Por allí habían unos bandidos que se hacian llamar Sangre Negra, Tirofijo, Metralleta y Rasguño. Las peleas con estos señores eran muy bravas porque andos bandos éramos unas culebras pa’ la pelea. Algunos de esos señores después se formaron en guerrillas de las FARC.

Yo fuí comandante en muchos pueblos de Casanare y Arauca y aquí en Monterrey. Fuí testigo de la fundación del pueblo con gente como, Carlos García, Adolfo Castañeda, Carmelita Mendoza, Publió Morales, Filimón Niño y señora, Efraín Rodriguez, Sara Perilla, el papá de Camilo Barreto, Jeremías Vaca, Públio Morales, La Urraca, Unas Carmelitas que no me acuerdo, Edilberto Barreto, Quinto Barreto y Flora Alfonso entre otros».

Alvaro Fula es otro protagonista de nuestra historia.

Escrito por Nelson Benjamín BarretoVaca.CSP. Exalcalde Monterrey Casanare 2008-2011.

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