Olvídense de las leyes y el orden del día. La primera plenaria del Senado dejó claro que este año el Congreso no será una oficina de proyectos, sino un ‘ring’ de boxeo. Los protagonistas: Iván Cepeda y Paloma Valencia. Los dos quieren la presidencia y ayer se sacaron chispas frente a todo el país.
El reto de Paloma: «Debatan sin papelitos»
Paloma Valencia no se guardó nada. Con el tono frenético que la caracteriza, se fue de frente contra la columna vertebral del Gobierno: la Paz Total. Mirando a Cepeda, le soltó un dardo que dolió: lo llamó el «papá de la paz total» y le exigió cuentas por los muertos.
«Estamos listos para dar el debate afuera, que vayan a los debates, que hablen sin papelitos en la mano», disparó la senadora.
Valencia puso el dedo en la llaga con cifras que asustan: un aumento del 15% en homicidios y un salto del 100% en los secuestros. Para ella, el discurso de paz se estrella contra una realidad de sangre que el Gobierno no sabe cómo explicar.
La respuesta de Cepeda: «Usted hace campaña con la plata de la gente»
Iván Cepeda, que suele ser más pausado, esta vez no tuvo piedad. No se desgastó defendiendo las cifras de seguridad; prefirió atacar la ética de Valencia. La acusó de tacaña —por no querer invertir en publicidad de su bolsillo— y de usar el micrófono del Senado para hacer proselitismo gratis.
«Esa campaña sucia, a base de mentiras y calumnias, es lo único que ustedes saben hacer», le respondió Cepeda, subiendo el volumen de la discusión.
Pero el golpe final de Cepeda fue hacia el pasado. Recordó la Ley 100 y culpó directamente a Álvaro Uribe (a quien llamó «quemado candidato») de haber creado un sistema de salud que, según él, fue saqueado por las empresas que hoy Valencia defiende.
¿Qué hay detrás de este choque?
Este no es un simple cruce de palabras. Es el tráiler de lo que veremos todo el 2026:
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Dos estrategias opuestas: Cepeda ya dijo que no suelta su curul, mientras que Valencia sigue deshojando la margarita. Uno peleará desde adentro y la otra podría saltar a las calles.
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Seguridad vs. Salud: Esa será la pelea. La derecha va a martillar con el miedo y el desorden público; la izquierda va a revivir el odio hacia las EPS y el uribismo.
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Un Congreso bloqueado: Con los candidatos usando la plenaria para ganar clics y votos, va a ser muy difícil que se apruebe algo importante.
La carrera por la Casa Nariño, por lo visto ayer, va a ser una pelea de barro donde nadie va a pedir perdón.






