La naturaleza está mandando señales y Corporinoquia ya puso el semáforo en amarillo para varios sectores de la región. El panorama es de contrastes: mientras en el llano el calor y los vientos amenazan con prender fuego al monte, en las zonas de cordillera el suelo empieza a ceder.
En Casanare, los ojos están puestos sobre Villanueva, Orocué y Trinidad. Estos municipios, junto a Puerto Carreño (Vichada) y Arauca, concentran el 11% del territorio en alerta por incendios forestales. El combo de altas temperaturas, falta de lluvias y fuertes brisas tiene la vegetación «como un fósforo», por lo que el llamado es tajante: nada de quemas ni fogatas que terminen en tragedia ambiental.
Peligro en la vía y ríos bajo la lupa
Pero no todo es sequía. En Cubará (Boyacá) y Saravena (Arauca), la preocupación es otra: los deslizamientos. El 4% del territorio está bajo vigilancia técnica porque el terreno está inestable y podría haber movimientos de masa en cualquier momento.
A esto se le suma la alerta hidrológica en los ríos de Cubará y también en Paratebueno (Cundinamarca). Aunque el nivel es preventivo, las autoridades monitorean los caudales para evitar sorpresas con crecientes súbitas. La recomendación para quienes viven cerca de los afluentes o viajan por zonas de ladera es una sola: precaución absoluta y estar pendientes de los cambios en el entorno.









