Tras dos décadas de emergencias constantes, se puso en funcionamiento un dique de 600 metros en uno de los puntos más críticos de Aguazul. La obra, ejecutada por la Dirección de Gestión del Riesgo, tiene un objetivo técnico claro: contener los desbordamientos del río Cusiana y evitar que las aguas se desvíen hacia el caño Garubana, donde año tras año arrasan con cultivos y viviendas.
La intervención impacta directamente en la seguridad de 300 familias de los sectores Llano Lindo, La Graciela y Bella Vista, quienes han visto perder sus animales y estructuras ante la falta de soluciones definitivas en el pasado.
Especificaciones de la obra
El ingeniero Wilson Porras, director de Gestión del Riesgo, confirmó que la estructura fue diseñada para resistir fuertes caudales:
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Longitud: 600 metros lineales de contención.
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Altura: 5 metros para evitar el desbordamiento.
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Corona: 10 metros de ancho, lo que otorga mayor estabilidad.
Para garantizar que la inversión no se pierda con el tiempo, se inició la gestión para instalar un geotextil de refuerzo. Este material aumentará la resistencia de la corona y protegerá el dique contra la erosión, asegurando que el río Cusiana retorne a su cauce natural sin afectar las zonas productivas.

El impacto en la comunidad
Residentes de la zona, como Antonio Urrego y Arquímedes Pabón, señalaron que la obra representa un alivio real para su economía. «Las afectaciones han sido constantes y dolorosas», explicaron, refiriéndose a los ciclos de inundación que durante 20 años frenaron el desarrollo agrícola de esta parte del municipio.





