En una decisión que promete reavivar el choque político y la polémica nacional por la memoria histórica, el presidente de la República, Abelardo De La Espriella, le ordenó de manera tajante a su ministra de Cultura, Paola Holguín, desaparecer de todas las instituciones y lugares públicos cualquier imagen o representación alusiva al excomandante del M-19, Carlos Pizarro Leongómez.
Durante su visita a las instalaciones de esa dependencia, el jefe de Estado lanzó un duro discurso contra lo que calificó como una «oda al terrorismo» heredada de la administración anterior, asegurando que en su mandato los excombatientes no tendrán trato de próceres.
“Nunca más los terroristas tendrán lugar de próceres”
De La Espriella fue enfático en que la presencia de estas imágenes en espacios estatales vulnera los valores institucionales y la democracia.
«Tampoco vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara. Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo en la que aparece Pizarro y demás terroristas sea desaparecida de los lugares públicos… No acepto la apología al terrorismo», aseveró el mandatario.
El pronunciamiento se da semanas después de que el Consejo de Estado suspendiera de forma provisional la resolución del gobierno saliente de Gustavo Petro, la cual buscaba declarar como bien de interés cultural el sombrero de Pizarro.
Un giro drástico en la memoria institucional
Con la instrucción directa del «proceda» hacia la ministra Holguín, el Gobierno nacional inicia una purga de símbolos y piezas artísticas instaladas en sedes públicas como el Museo Nacional y dependencias ministeriales.
Para los sectores afines al Gobierno, la medida desmonta la exaltación de figuras del conflicto armado; entre tanto, sectores de oposición consideran la orden como una provocación y un intento de invisibilizar los procesos de paz firmados en el pasado.






