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Casanare: crónica de un desastre ambiental

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Con motobombas y reservorios intentan llevar agua a animales de los hatos. Viaje por la tragedia.


Luis Alberto Pérez ya no hace el recorrido diario por su hato sobre su caballo castaño, sino en una camioneta Mitsubishi.

El cambio no es producto de un capricho, aunque Pérez podría argumentar que a los 72 años no debe hacer grandes esfuerzos. La razón es que el intenso verano que afecta como nunca antes a una región de Paz de Ariporo, municipio del norte de Casanare al que se llega después de recorrer diez horas de carretera desde Bogotá, ha secado esteros, cañadas, reservorios y abrevaderos, cuyos lechos pueden ser recorridos en carro como si fueran vías.

Este hombre es tal vez el único propietario de hato que vive en sus tierras –la mayoría son reconocidos empresarios de Yopal, Villavicencio, Boyacá y Bogotá–, por lo que es testigo directo de la muerte en masa de chigüiros, reses, venados, babillas, cachicamos (armadillos), tortugas y peces. (Vea aquí el video: Casanare: Entre el olvido y la sequía)

En esa región petrolera, por donde todos los días transitan decenas de tractomulas y volquetas, han muerto de sed y hambre unos 20.000 chigüiros (según Corporinoquia fueron 6.000 para todo el departamento), 3.000 reses y un sinnúmero de animales silvestres, según los cálculos de los criollos –como se autodenominan los nacidos en la zona– y de las autoridades locales. (Lea también: Huele a muerte en los llanos de Casanare)

La Victoria, el hato de Pérez, ha aportado su cuota en esta tragedia. Allí, más de 30 vacas y terneros han sucumbido a la sequía extrema. Y ni qué decir de los chigüiros. Todos los días llegan a la cañada roedores deshidratados, pero muchos no logran recuperarse. “Aguantan tanta sed que cuando llegan y toman mucha agua se mueren”, dice el ganadero, que eleva ruegos para que las lluvias vuelvan pronto. (Vea en imágenes: Casanare enfrenta una de sus peores sequías)

En su hato solo han caído tres lloviznas en cinco meses: las cabañuelas de enero y otras dos el lunes y el martes pasados. Lo más cercano que se había vivido por aquí fue la muerte de 10.000 chigüiros y un poco más de un centenar de reses en el 2000, también por el verano.

‘El único apoyo es el de Dios’

“Esto es gravísimo y hay riesgo de que sigan muriendo animales. El único apoyo que hemos tenido en esta emergencia es de Dios y ha tocado meterse la mano al bolsillo para perforar pozos profundos y con motobombas llevarles agua al ganado y al resto de animales”, dice este casanareño, quien levanta un viejo radio Sony e intenta desesperadamente sintonizar alguna emisora para saber si, casi 20 días después de que se dispararon las alarmas ambientales en la zona, va a llegar ayuda de Yopal y de Bogotá. En su municipio lo que realmente funciona es el ‘voz a voz’, porque la señal de los teléfonos celulares llega muy débil a unos pocos lugares –y la de un solo operador–, e internet no existe. (Lea aquí:’Alertas se quedaron en entidades y no llegaron a la gente’)

El “viejo”, como lo llama su esposa, Dioselina Oropeza, desayuna muy temprano junto con sus trabajadores, que cambiaron los caballos por motocicletas. “Es más fácil y práctico en estas condiciones”, asegura. Luego asigna tareas y rutas para recorrer el hato.

Vestido con pantalón de lino, camisa de manga larga y sombrero de cuero, como si fuera a una cita, decide irse con sus peones a ver cómo están los animales en las ‘tapas’ de Las Marías y Los Escombros, las represas levantadas en las cañadas a pesar de la prohibición de Corporinoquia (la CAR casanareña), que también penaliza la perforación de pozos profundos. En las ‘tapas’, los únicos cuerpos de agua en kilómetros a la redonda, sobreviven manadas de chigüiros, cerdos y venados. (Lea: Citado por la Fiscalía gobernador del Casanare por muerte de animales)

En el recorrido empiezan a verse los chulos que sobrevuelan el firmamento y después aparecen los ‘carapachos’, como llaman en esa región a los cuerpos sin vida de los animales. Algunos apenas llevan horas sobre el lodo y de otros no queda más que la osamenta. Para sacar de los lechos los restos mortales, y así evitar una epidemia, Pérez y su equipo los jalan con lazo.

Nacido en la zona, de abuelo venezolano, este llanero lamenta la transformación de su hato y de todo el sector de Caño Chiquito –a unas cuatro horas del perímetro urbano–, uno de los más golpeados por la emergencia.

“Estas sabanas eran pajonales de dos metros de altura, había grandes esteros y en las banquetas (los altos) mantenía el ganado”, recuerda él, quien dice que cuando nació (1942) estas eran unas tierras áridas, habitadas por indígenas que les disparaban flechas a los blancos, y solo había árboles en las orillas de los caños. Su testimonio es contrario a la versión del Ministerio de Ambiente, que ha dicho que en la zona había bosques que fueron talados para darle paso a la ganadería extensiva.

“Los árboles que hay en La Victoria los sembré yo. Acá no crecen porque los animales se los comen”, asegura el hacendado, tras lo cual explica que, como la tierra es pobre en nutrientes, antes de sembrar cualquier mata se debe realizar una ‘majada’, es decir, montar primero un corral y años después, una ‘topochera’ (cultivo de cierto tipo de plátano), para finalmente sembrar los árboles.
“Ahora tengo laureles, amarillos, marañones y mangos, donde los animales silvestres encuentran sombra”, agrega.

A la distancia, en medio de la inmensa sabana, algunas zonas brillan como si estuvieran repletas de agua, pero no; se trata de una ilusión óptica generada por los lechos de los humedales.

El paisaje es dominado por un terreno totalmente cuarteado, en el que se puede aumentar la velocidad del carro, como si se viajara por una autopista. Y así están todos los espejos de agua en la inmensa sabana, advierte el criollo. Los pajonales que los rodean no alcanzan una altura de un metro y están secos, casi marrones.

Aunque el sol pega fuerte y pica en la piel, Pérez va a echarle un vistazo a un pozo de 25 metros de profundidad que mandó perforar la semana pasada para darles agua a las vacas y al resto de animales de estas sabanas. Le costó 2,5 millones de pesos, según dice, sin contar la motobomba y la tubería que conduce el líquido hasta un abrevadero, para el que tuvo que contratar una retroexcavadora.

Desde allí se ven dos campos petroleros. Una de las compañías que explotan el crudo hace perforaciones en su hato, cuenta el finquero. “Por esos huecos se va ir el agua”, asegura. Y aunque esta tesis aún no está comprobada, quejas como esta llevaron al Ministerio a anunciar un estudio para determinar la relación real entre los trabajos de sísmica y la sequía.

Ya es mediodía. Se han sacado de los alrededores de la cañada Las Marías cerca de 15 chigüiros muertos y hay que regresar a la casa para descansar y volver a organizar las rondas de la tarde por el hato y por Los Escombros, la ‘tapa’ que no alcanzaron a visitar. Esta vez, Pérez no participará. El sol pega muy fuerte y el dolor en un costado, que lo aqueja desde que se trompicó con su caballo, volvió a aparecer.

Nuevamente se sentará en un taburete a esperar que las emisoras digan algo sobre la emergencia ambiental y que lleguen los carrotanques prometidos por una de las petroleras que están en la zona para verter agua en los pozos, donde aún rondan algunas manadas de chigüiros y venados, pero de donde ya desaparecieron las babillas y las tortugas.

Pero aún si todo esto se cumple, no pasarán de ser paliativos, porque lo que realmente puede cambiar la situación de manera radical es que las lluvias aparezcan. “Por lo menos, ya los vientos cambiaron de dirección y eso puede significar que el invierno está cerca”, afirma. Sin embargo, según la Unidad de Gestión del Riesgo, la ausencia de lluvias puede continuar durante un mes más.

Hay una maratón de licencias’

La de Paz de Ariporo es una catástrofe anunciada. Año tras año, de diciembre a abril, la sequía se repite. La de este año ni siquiera ha sido la más drástica, recuerda Manuel Rodríguez Becerra, presidente del Foro Nacional Ambiental, que se pregunta por qué entonces el impacto ha aumentado.

Aunque todavía no hay suficiente información para determinarlo, sí se barajan varias hipótesis, casi todas relacionadas con un desequilibrio del ciclo de agua, bien sea por la destrucción de páramos y humedales, por el aumento de la exploración y la explotación petrolera o por la gran demanda hídrica de los cultivos de palma y arroz, y de la actividad ganadera.

“No se trata de buscar culpables, sino de promover una estrategia de adaptación a los cambios”, opina Brigitte Baptiste, directora del Instituto Humboldt. Según ella, hay una competencia creciente por el agua, recurso que en la época seca puede reducirse a la mitad.

A la espera de que especialistas examinen la magnitud del fenómeno climático, Laura Miranda, ecóloga de la Fundación Cunaguaro, considera que “hay que entender que la sabana inundable, uno de los ecosistemas menos estudiados, tiene sus propios procesos, que están siendo alterados por el hombre”.

En palabras del profesor Orlando Vargas, director del Grupo de Restauración Ecológica de la Universidad Nacional, la sequía se origina en el mal manejo del suelo, la destrucción de las zonas de recarga acuífera y la falta de planificación del territorio.

Esa degradación del terreno se ha visto potenciada por el cambio climático, que está provocando una desertificación, según Ricardo Lozano, exdirector del Ideam. “Las imágenes muestran un desierto completo, que no corresponde al paisaje colombiano. Están expidiendo licencias de forma maratónica, sin garantizar un caudal mínimo de agua. Esto no es una coyuntura, requiere una transformación cultural”.

De hecho, esta semana Corporinoquia fue objeto de una inspección de la Fiscalía para recaudar información sobre la expedición de las licencias hídricas. Y la ministra de Ambiente, Luz Helena Sarmiento, cuestionó a la CAR por no transmitir las alertas ambientales a la población.

“Los mecanismos de prevención no se están cumpliendo y los estudios de impacto están mal hechos”, asegura Edwin Hincapié, presidente de la Fundación Cataruben.

Por esta emergencia ambiental, la Fiscalía ya escuchó los testimonios de Édgar Bejarano, alcalde de Paz de Ariporo, y el gobernador de Casanare, Marco Tulio Ruiz.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ y REDACCIÓN DOMINGO Enviado especial de EL TIEMPO Paz de Ariporo (Casanare)

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Chivas Channel

Bebé nació en patrulla de la Policía en la Chaparrera (Yopal)

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Una materna que viajaba desde Paz de Ariporo hacia Yopal, no alcanzó a llegar a un centro hospitalario y tuvo su hija en una patrulla de la Policía.

El coronel Juan Carlos Restrepo, comandante de la Policía en Casanare, narró que la señora se transportaba en un vehículo de servicio público cuando sintió los dolores de parto.

Al llegar a La Chaparrera requirió la ayuda de la Policía.

Madre y recién nacida, se encuentran bien de salud.

Los policías de inmediato la subieron a una patrulla, pero los dolores eran más intensos. El bebé nació en las manos del subcomandante de la estación, Intendente Angarita.

 

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Chivas del Dia

Fijan plazo para que secretarías de educación del país presenten planes de alternancia

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La Ministra de Educación, María Victoria Angulo, anunció este miércoles que las secretarías de educación del país tienen hasta el 8 de noviembre para presentar los planes para implementar los procesos de retorno a clases bajo los modelos de alternancia en colegios.

En el especial de televisión ‘Prevención y Acción’, la Ministra Angulo recordó que “al 8 de noviembre, ya el total de las secretarías nos presentarán, como lo dispuso el señor Ministro (de Salud), los planes de alternancia para ir haciendo este retorno gradual, progresivo y seguro”.

La funcionaria manifestó que el proceso de alternancia que se está implementando “cuenta ya con los recursos. Esto de pronto no se conoce en todos los espacios, y hay que decirlo, fueron girados inicialmente más de 99 mil millones de pesos”

Igualmente, precisó que los planes deben incluir los protocolos de bioseguridad no solo para estudiantes, sino para toda la comunidad educativa y resaltó el “esfuerzo tan grande que hacemos por nuestros maestros y directivos a quienes agradecemos, porque son protagonistas del inicio estos procesos de alternancia”.

La Ministra señaló que el proceso de implementación del modelo de alternancia ya  ha sido puesto en marcha por 39 secretarias de las 96 del país, con el apoyo de un comité en el que también participan miembros de las secretarias de salud de las entidades territoriales,

“Ya vamos en el 41% que inician estos procesos, obviamente con todo el consentimiento de los padres y con todos los requerimientos y los recursos”, puntualizó la Ministra Angulo.

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Chivas del Dia

Así podrá pedir taxi por WhatsApp en Colombia

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WhatsApp es una de las aplicaciones de mensajería instantánea más usadas actualmente. Su inmediatez y funcionalidad la han hecho la favorita de muchos.

Pues ahora no solo la podrá usar para comunicarse con sus jefes, compañeros de trabajo, familiares o amigos, la podrá usar para movilizarse de forma segura.

Así como lo ha leído, recientemente han lanzado el servicio de pedir el servicio de transporte público, por medio de la aplicación.

Este servicio ha sido activado en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Cúcuta, Bucaramanga y Manizales, inicialmente. La empresa que está brindando el servicio es Taxi Libres.

¿Cómo pido taxi por WhatsApp?

Realmente es muy sencillo, seguro y ágil. Únicamente debe agregar el número 310 2111111 a sus contactos y realizar la petición del servicio.

En el momento en que usted escriba, será atendido por un chatbot diseñado para dar respuestas automáticas a la solicitud del usuario.

Informan que este servicio está directamente conectado con Taxis Libres app Conductor, por lo que cuando la persona solicite el vehículo, lo conectarán con el conductor que se encuentre más cerca.

Luego de solicitar el servicio y el chatbot haber encontrado el conductor, este enviará a cada uno los datos de los mismos (datos del piloto y el viajero). Al finalizar el recorrido enviará el valor a pagar y una breve encuesta de satisfacción.

Este es el primer canal de solicitud de taxis por medio de la aplicación WhatsApp implementada en el país y está activa desde inicios del mes de octubre.

Fuente, Publimetro

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