Salomón Sanabria, Catalina Velasco (exMinvivienda) y Eunice Escobar
Casanare, Colombia. — El anuncio que anda rodando (aunque no ha sido desmentido por nadie) de la precandidatura al Senado de Salomón Andrés Sanabria Chacón, exgobernador del Casanare (2020-2023), por el Centro Democrático ha detonado una bomba interna que revela las profundas grietas en el uribismo regional.
La mecha fue encendida por Eunice Escobar Bernal, exalcaldesa de Paz de Ariporo (2020-2023), quien en una publicación abierta en Facebook puso el «grito en el cielo». Su escrito no fue un simple desacuerdo político, sino una punzante crónica de desilusión y olvido.
La memoria del helicóptero y la traición
El corazón del malestar de Escobar es la traición a la base regional que, según ella, apoyó a Sanabria. En su escrito, la exalcaldesa le reprocha al exgobernador dos cosas clave: la incoherencia de su actual aspiración y la indiferencia ante las necesidades de Paz de Ariporo.
Escobar recuerda los años en que, siendo ambos del Centro Democrático, ella tuvo que «pedirle apoyo para mi pueblo». La respuesta de Sanabria era demoledora: «Yo no pienso seguir en política, háganle ustedes que les gusta eso». Esta frase contrasta brutalmente con su actual salto a la política nacional.
Pero la anécdota más lacerante se sitúa en un viaje aéreo a la población de Las Gumas: «Me daba pereza llegar por tierra porque la vía estaba en mal estado». En ese mismo viaje, Escobar asegura haber escuchado algo que nunca olvidó de Sanabria: «Eunice, a mí no me gusta la política, no pienso seguir en política».
“Si mi esposa Cielo quiere aspirar algún día a un cargo de elección popular lo primero que haría sería pedirle que me firme el divorcio”. — La frase de Salomón Sanabria que, según Eunice Escobar, resume su desinterés pasado por la política.

La defensa y las cuentas del exgobernador
Salomón Sanabria respondió al ataque, centrándose en desvirtuar los reclamos de incumplimiento. Su réplica, aunque respetuosa, fue firme y quirúrgica.
El exgobernador negó haber utilizado la fe en su política y haber pronunciado las palabras que lo comprometen. En cambio, enumeró rápidamente lo que considera fue su compromiso con Paz de Ariporo, citando la gestión de recursos para el megacolegio, la biblioteca, la macro gasificación a Las Guamas y una cancha cubierta.
Pero el dardo más político de Sanabria fue señalar la posible causa de la furia de Escobar:
“Siento que su malestar ha estado por que en su momento el Diputado Alejandro López… hacía gestión. y tengo claro que cuando llegue a la gobernación a trabajar con todos”.
Con esta declaración, Sanabria sugiere que la raíz del malestar no es el abandono, sino una disputa de poder político o de gestión con otra figura regional.

«Trabajaré con todos»: El dardo de Sanabria sobre el origen político de la pelea
El cruce de acusaciones culmina con un profundo contraste: la exalcaldesa Escobar se refugia en un mensaje de gran carga moral y resignación: «Maldito el hombre que confía en el hombre», cuestionando la ética del exgobernador. Sin embargo, Sanabria desvía el enfoque emocional, sugiriendo que la verdadera raíz del malestar no es el incumplimiento, sino un conflicto de intereses con su antigua red de gestión: «Siento que su malestar ha estado por que en su momento el Diputado Alejandro López (POLO)… hacía gestión».
El exgobernador, al enumerar las obras que sí gestionó (megacolegio, biblioteca, gasificación), busca refutar la narrativa de abandono, posicionando la disputa más como un ajuste de cuentas entre facciones internas que como una simple traición. El pulso entre ambos es una señal de que la candidatura de Sanabria al Senado, aunque tenga la bendición del partido, enfrentará ahora el reto de unificar a un Centro Democrático visiblemente fracturado en el corazón de Casanare.
