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Así está el “Primer Pabellón de los Quemados”

Terminó la contienda electoral. Aparte de enfrentamientos entre familias, amigos y colegas por las diferencias políticas, quedan algunas quemaduras tanto en el corazón, en el bolsillo o en el futuro político.

Las quemaduras más verracas son las tercer grado. Aquellas que dejarán cicatrices, que no se olvidarán tan fácil, y que mandará a muchos a uso de buen retiro.

Empecemos con Julio Ramos del Clan de la casita

Este famoso grupo llevaba  como candidato  por Cambio Radical- Opción Ciudadana a Julio Ramos, un joven abogado maniseño. “Buena pinta y remedio para el chikunguya”, como le decían en los pueblos.

A finales de diciembre del 2014 no lo conocían mucho y en menos de seis meses ya era todo un líder. Tanto que él estaba seguro de ocupar el puesto que dejaba su mentor político Marco tulio Ruiz.

Arrancó imparable. Echaba buen discurso, abrazaba a la gente, la llamaba por su nombre y cuando llegó el mes de julio (como su nombre) muchos lo daban como gobernador.

Pero algunos errores políticos y circunstanciales derribaron la casita que estaban construyendo.

Nadie le quita la inteligencia y lo aplicado de Julio, lo buen amigo, lo piloso, lo buena gente, el deseo de hacer las cosas.

Pero las actuaciones en la política suben o bajan una campaña. La sede política se volvió un búnker a donde permanecían encerrados tres o cuatro directivos de la campaña que no le ponían la cara a nadie, sino que mandaban mensajeros que a su vez mandaban otros mensajeros para que dieron la razón o solucionaran los problemas.  La gente que quisiera hablar con ellos tenía que tirar malla.

Julio Ramos en Recetor. Detrás suyo Ricardo Torres. Foto Las Chivas del Llano
Julio Ramos en Recetor. Detrás suyo Ricardo Torres. Foto Las Chivas del Llano

Además Julio se volvió intocable.  Ultimamente a las manifestaciones llegaba cuando ya estaban echando discursos los líderes locales. La seguridad lo metía entre la multitud, lo subía al escenario, intervenía, se bajaba de la tarima seguido de Ricardo Torres quien era el encargado de botar el cable del micrófono para que no se enredara o para que le alcanzara hasta la última silla de espectadores.

Su discurso duraba unos 40 minutos, saludaba a Raimundo y todo el mundo, hablaba en un tono parecido a Germán Vargas y al terminar lo sacaban, casi siempre por detrás del escenario, perdiéndose entre la multitud que se sentía “robada” porque no lograba interactuar con el candidato.

Talvez estas circunstancias no eran culpa de Julio, sino de que sus coordinadores le programaban una agenda difícil de cumplir, que hacía que quedara mal con sus electores.

Y esos errores los pagó caro. Uno de ellos sucedió en Monterrey hace más de 15 días cuando no asistió a una reunión con sus candidatas a la alcaldía (CR-Opción Ciudadana), porque en el momento en que él llegó al pueblo no habrían más de 300 personas. “En Villanueva me esperan 3 mil”, les dijo aquella vez a los organizadores y se fue.

Pero además de estos “pequeños detalles” tuvo en contra el sentir de la gente de no continuar con la maquinaria que ha gobernado hace 20 años.

Julio no era mal candidato, así no tuviera mayor experiencia en lo público, pues el gobernador electo tampoco la tiene. Le fue mal simplemente por ser de la maquinaria. Y los resultados fueron haberse quemado y llevar al pabellón de quemados a sus jefes políticos y acompañantes. Julio tiene madera, pero en otra ocasión será.

Quemados en tercer grado

Quizás los quemados más graves están en el sexto piso, untándose cremitas y bálsamos para calmarlas.

Marco Tulio Ruiz, es el más afectado. Este hombre buena gente, empresario, gobernante y maquinador político, metió las manos por Julio Ramos y se quemó.

José Rodolfo Pérez, quien durante más de 20 años, armó el rompecabezas de norte a sur, para mantenerse en el poder.

Nelson Mariño, exalcalde de Yopal y Gobernador de Casanare. Caritativo, dador de la gente, ágil para la política.

Oscar Wilchez, ex alcalde de Yopal, exgobernador de Casanare, ex representante. Pagó una pena por parapolítica.  Le apostó a Julio a ojo cerrado.

Efrén Hernández, exalcalde de Yopal y ex representante.  Recién salió de La Picota y lo vieron en vísperas de la contienda en reuniones en varias partes, invitando a votar por Ramos.

William Pérez, exgobernador condenado por parapolítica.  Desde la cárcel mandaba razones para que sus amigos y familiares le metieran el hombro a Julio, quien había sido un líder de juventudes de su movimiento Con Alma de Pueblo.

 

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Wilson Duran Duran

Periodista, Director de www.laschivasdelllano.com y www.laschivasdecolombia.com
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