La batalla jurídica alrededor de la campaña presidencial de Abelardo de la Espriella sumó un nuevo capítulo. La Corte Suprema de Justicia decidió suspender provisionalmente los efectos de la orden que obligaba al candidato y a su movimiento político a retirar de su propaganda electoral la bandera de Colombia, el escudo nacional y varias expresiones asociadas a su identidad de campaña.
La decisión representa un alivio para el aspirante presidencial a pocos días de la segunda vuelta, pues le permite continuar utilizando estos elementos mientras el alto tribunal estudia de fondo la tutela presentada por su defensa.
La controversia comenzó cuando un magistrado del Tribunal Superior de Bogotá ordenó retirar de páginas web, redes sociales y demás piezas publicitarias símbolos patrios como la bandera nacional, el escudo de Colombia, imágenes alusivas a las Fuerzas Militares y expresiones como «Firmes por la Patria» y «Defensores de la Patria».
Los abogados de De la Espriella reaccionaron con una tutela ante la Corte Suprema, argumentando que la medida afectaba derechos fundamentales relacionados con la participación política, la libertad de expresión, la igualdad y el debido proceso, especialmente cuando faltan pocos días para que los colombianos regresen a las urnas.
Aunque la Corte aún no adopta una decisión definitiva sobre el fondo del caso, sí determinó detener temporalmente los efectos de la restricción mientras analiza el expediente.
La discusión ha trascendido el ámbito electoral y abrió un debate nacional sobre el uso de los símbolos patrios en campañas políticas. Mientras algunos sectores sostienen que estos emblemas representan a todos los colombianos y no deben asociarse a ningún candidato, otros consideran que prohibir su utilización constituye una limitación a la libertad de expresión política.
La decisión se conoce apenas días después de que otra autoridad judicial revocara la medida que impedía al candidato utilizar la camiseta de la Selección Colombia durante actos de campaña, en una serie de fallos que han convertido a los tribunales en protagonistas inesperados de la contienda presidencial.






