17 toneladas de basura fueron sacadas del mar en San Andrés

Los gobiernos del mundo viene trabajando además en políticas públicas multilaterales para frenar la formación de islas de basuras

RPTV NOTICIAS

En el Océano Pacífico se encuentra una isla de basura de 1,6 millones de kilómetros cuadrados, casi tres veces el tamaño de Francia. Los ambientalistas ven con preocupación el número cada vez más creciente de estas islas que acaban con la vida marina y contribuye al cambio climático.

En Colombia se están tomando medidas para evitar que elementos plásticos, eléctricos y que puedan afectar el ecosistema marino terminen en el fondo de las costas nacionales. Una de las iniciativas más significativas la adelanta el ambientalista y buceador, Jorge Sánchez, su grupo de trabajo y la Armada Nacional en la isla de San Andrés.

Sánchez es consciente de la responsabilidad que tiene el ser humano en la reducción de los efectos causados por la proliferación de los residuos en los océanos.

“Pienso que si nosotros como seres humanos hemos causado todo este ‘tierrero’ pues somos los que podemos resolver el ‘tierrero’”, sostuvo.

En la zona isleña de Bajo Tranquilo se han sacados de las profundidades del mar 17 toneladas de residuos y 650 llantas, recuperándose 60 mil metros cuadrados que indudablemente repercutirá en la conservación del ecosistema local. En las labores de limpiezas se han encontrar hasta inodoros en compañía de enemigos poderosos del fondo marino como son las baterías y las telas.

“Un ejemplo es una batería, una pila de linterna, que el pescador termina de usar y ya no le sirve y lo tiran al agua mata 25 metros cuadrados de vida. Una llanta como tal no mata, pero contamina el fondo marino, la arena cambia. La tela, por ejemplo, impacta mucho porque engancha criaturas, las atrapa, no las deja moverse o crecer”, manifestó Sánchez.

650 llantas fueron extraídas del fondo marino.
650 llantas fueron extraídas del fondo marino.

El gerente de la empresa de soluciones ambientales Ekosolv, Mario Castilla, explicó la mecánica que hace casi inservible las baterías que son arrojadas al mar.

“Las baterías al entrar en contacto con el agua pierden en una gran medida su capacidad para volverse a refinar y volver a entrar en el ciclo de posconsumo, para ser una economía circular. Entonces, hay un impacto a nivel logístico, porque no es lo mismo sacarlas de la tierra que sacarlas del agua”, expresó.

El Instructor de buceo, Daniel Florio, es otro de las personas que impulsó la creación del proyecto. “Nació una iniciativa donde extrajimos alrededor de 380 llantas, aparte 8 toneladas de basura mixta entre cuerdas, nylones, un sanitario encontramos”.

Los gobiernos del mundo viene trabajando además en políticas públicas multilaterales para frenar la formación de islas de basuras y también para limpiar las zonas marinas invadidas por residuos contaminantes.