La estatua del exciclista Luis Alberto «Lucho» Herrera amaneció bañada en pintura roja y con un fusil simbólico colgado del hombro, en un acto de protesta liderado por un colectivo de víctimas del conflicto armado. La intervención artística, que simulaba sangre derramada, desató un fuerte debate público en el municipio.
El colectivo convocó la manifestación luego de conocerse un fallo judicial contra el exparamilitar alias “Ojitos”, en el que un juez ordenó a la Fiscalía General abrir una investigación formal contra Herrera por su presunta participación en hechos de homicidio, desaparición y desplazamiento forzado ocurridos en 2002.
Testimonios explosivos y una denuncia que crece
Según la sentencia, varios exintegrantes de las AUC declararon que Herrera habría entregado fotografías y órdenes para ubicar a cuatro campesinos, a quienes acusó de ser colaboradores de la guerrilla. Aseguran que, junto a las fotos, entregó 40 millones de pesos para ejecutar la operación.
Uno de los testigos relató ante la justicia:
“El señor Lucho Herrera me ofrece algo de beber y me da dos sobres de manila… en uno venían las fotos de 4 personas que teníamos que recoger y en el otro sobre había 40 millones de pesos”.
La Fiscalía deberá verificar si Herrera tuvo relación con acciones del Bloque Capital o el Bloque Centauros, estructuras paramilitares que operaron en Cundinamarca, Meta y el oriente del país, incluidas zonas de Casanare.
Confrontación tensa en plena vía pública
En un hecho inesperado, el propio Herrera llegó al lugar del plantón. Acompañado de cámaras y visiblemente conmocionado, rechazó de manera contundente las acusaciones:
“Vengo a dar la cara porque no voy a dejar que irrespeten mi memoria. Me da mucha tristeza lo que está pasando en mi país”.
Los manifestantes le respondieron que “la vida de las víctimas es más importante que cualquier estatua”, lo que intensificó la tensión en el punto.
Las autoridades informaron que la estatua fue limpiada tras la protesta y que no hubo detenciones. Un fiscal de derechos humanos asumió la investigación, que podría reabrir uno de los capítulos más sensibles en torno a la figura deportiva.



