Donald Trump y María Corina Machado
WASHINGTON D.C. / REDACCIÓN. – El panorama político del continente acaba de dar un vuelco definitivo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó este jueves que recibirá en el Despacho Oval a la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. La cita, pactada para la entrante semana, supone el espaldarazo oficial de Washington a la figura civil que ha resistido la tormenta, justo cuando el país vecino intenta sacudirse los escombros tras la captura de Nicolás Maduro.
ANTECEDENTES: De la duda al estrechón de manos
No hace mucho, el ambiente era de pura incertidumbre. Trump había soltado frases punzantes cuestionando el liderazgo de Machado, prefiriendo entenderse con la maquinaria administrativa de Delcy Rodríguez para no detener el engranaje del Estado. Pero el peso de la opinión pública internacional y la influencia del exilio en Florida forzaron la mano del republicano.
«Me dicen que ella tiene un gran respeto por lo que hemos logrado. Será un encuentro histórico», deslizó Trump en sus declaraciones más recientes, dejando atrás el escepticismo inicial y abriendo las puertas de la Casa Blanca a la «Dama de Hierro».
ANÁLISIS: La trastienda de una reunión de alto voltaje
Para nosotros en el Llano, este apretón de manos no es solo una foto de periódico. Es el motor que definirá si nuestra frontera vuelve a ser el pulmón comercial de antes o sigue bajo la sombra de la duda:
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El botín petrolero: Trump ya tiene en agenda a los «pesos pesados» de la energía para inyectar capital en la devastada PDVSA. La presencia de Machado en Washington sirve para ponerle el sello de legitimidad a esos contratos millonarios que buscan resucitar la economía vecina.
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¿Votos o control militar?: Existe un pulso silencioso. Mientras Machado empuña las actas que reclaman una victoria civil, Trump parece más enfocado en una reconstrucción de mano dura antes de llamar de nuevo a las urnas. De ese consenso dependerá qué tan rápido se apacigüe el avispero en la frontera.
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Seguridad en la sabana: Un pacto sólido entre estos dos líderes podría significar el inicio de una limpieza profunda de los grupos armados que hoy usan el territorio venezolano como escondite tras golpear en nuestras tierras llaneras.
DESTACADO: Una alianza de necesidad mutua
«Machado no viaja a pedir permiso, viaja a reclamar el espacio de los civiles en un escenario donde las botas militares parecen haber tomado el control total. Es la última carta para evitar que Venezuela se convierta en un protectorado sin fecha de salida».
LO QUE SE VIENE PARA EL LLANO
La estabilidad de Venezuela es el espejo de nuestra propia tranquilidad. Si de Washington sale un acuerdo de transición claro, el flujo de mercancías y la seguridad en los pasos fronterizos de Arauca podrían ver una mejoría que no hemos tenido en décadas.
