El asesinato del polémico exalcalde de Yopal, Jhon Jairo Torres Torres, conocido popularmente en el escenario político nacional como «John Calzones», ha tomado un giro dramático tras revelarse los primeros resultados de la investigación judicial. Lo que inicialmente se reportó como un ataque sicarial aislado en la mañana del martes 29 de septiembre de 2026, se ha consolidado ante la Fiscalía General de la Nación como una fría y coordinada operación criminal que combinó el espionaje digital, redes criminales interdepartamentales y un homicidio previo ejecutado solo para garantizar la logística del atentado.
Torres Torres, quien saltara a la fama nacional por ganar la alcaldía de la capital de Casanare en 2015 mientras se encontraba recluido en una prisión de Bogotá, falleció a las 12:23 p. m. en el Hospital Regional de la Orinoquía. A pesar de los esfuerzos del equipo quirúrgico, el exmandatario no sobrevivió al impacto de tres proyectiles de revólver que comprometieron gravemente sus órganos vitales en el tórax y el abdomen.
Redes sociales: El arma involuntaria de rastreo
Según revelaron fuentes de la Sijín de la Policía Nacional al diario EL TIEMPO, la rutina diaria de Torres se convirtió en su principal factor de vulnerabilidad. En los últimos meses, el exalcalde utilizaba con regularidad las transmisiones en vivo de sus plataformas digitales para promocionar los productos cárnicos de su microempresa, publicar ofertas de empleo y mostrar de forma detallada sus actividades diarias dentro de su propiedad.
Los investigadores técnicos verifican si la estructura criminal utilizó este flujo constante de información geográfica y horaria para establecer que la víctima permanecía sin esquemas robustos de seguridad en la finca «La Selvita», ubicada en el área rural de Yopal. Fue precisamente bajo esa certeza que los sicarios ejecutaron la fase final del plan. [
Un comprador de fachada y el rastro de una moto robada
La reconstrucción de los hechos, respaldada por cámaras de seguridad de la zona, detalla que dos sujetos llegaron a la finca a bordo de una motocicleta. Uno de los delincuentes descendió del vehículo simulando ser un cliente interesado en la compra de carne. Tan pronto como estuvo a corta distancia de la víctima, desenfundó el arma de fuego y disparó a quemarropa antes de emprender la huida. [1, 2]
La rápida reacción de las patrullas de la Policía de Casanare mediante un «plan candado» interceptó la fuga de los sospechosos debido a una falla mecánica en la motocicleta. En el procedimiento fue aprehendido un adolescente de 17 años, originario de Armenia (Quindío), a quien se le incautó el revólver utilizado en el crimen. El segundo delincuente logró escapar internándose en una zona boscosa y permanece prófugo.
La gran sorpresa para los peritos judiciales llegó al inspeccionar los sistemas de identificación de la motocicleta abandonada en el lugar. El vehículo figuraba a nombre de Bernabé Jiménez, un ciudadano residente de Paz de Ariporo (Casanare), quien había sido reportado como asesinado la noche anterior, el 28 de septiembre. En sus declaraciones preliminares, el menor de edad capturado habría confesado a las autoridades que la estructura criminal ordenó la ejecución de Jiménez con el único propósito de robarle la motocicleta y no dejar rastros comerciales ni de placas vinculados directamente a los sicarios.
Eje Cafetero y la sombra de «La Cordillera»
El origen geográfico del menor de edad detenido ha abierto una sólida línea de investigación que trasciende las fronteras de los Llanos Orientales. Unidades de inteligencia evalúan si el adolescente fue contratado y trasladado desde el departamento del Quindío por encargo de ‘La Cordillera’, una temida organización de crimen organizado con base en el Eje Cafetero que terceriza servicios de sicarariato de alta complejidad a nivel nacional. Las autoridades analizan el teléfono celular del menor y sus redes de contactos para confirmar los nexos con los determinadores.
Las tres hipótesis de la Fiscalía sobre el móvil
Debido al amplio y controversial historial judicial de «John Calzones» —quien purgó condenas por urbanización ilegal, lavado de activos y enriquecimiento ilícito tras levantar la masiva «Ciudadela La Bendición» en predios incautados al narcotraficante Germán Sánchez Rey, alias ‘Coletas’— la Fiscalía General de la Nación mantiene activos tres frentes de investigación para esclarecer el móvil del homicidio:
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- La conexión Cómbita: Se rastrean cruces de información y llamadas para establecer si la orden del magnicidio provino de un capo de alta peligrosidad recluido en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá).
- Disputas de tierras y narcotráfico: Se examinan posibles vendettas o reclamos económicos relacionados con la compra y venta de lotes o extensiones de terreno que en el pasado estuvieron ligadas a testaferros de carteles de la droga. El exalcalde había denunciado públicamente meses atrás que supuestos emisarios de la Oficina de Envigado lo estaban presionando para abandonar Casanare debido a sus asesorías en proyectos de vivienda.
- Retaliaciones locales y agresiones: No se descartan motivos de índole político-comercial local o problemas personales derivados de su conducta. Apenas en febrero de 2026, Torres enfrentó el rechazo de organizaciones civiles tras agredir físicamente al periodista Martín Mesa, director del medio El Nuevo Oriente, debido a publicaciones que cuestionaban sus finanzas y las de su círculo familiar.
La Gobernación de Casanare, liderada por César Ortiz Zorro, junto con la Alcaldía de Yopal, ratificaron el ofrecimiento de una recompensa de hasta 80 millones de pesos por información efectiva que conduzca a la captura del segundo sicario involucrado y a la plena identificación de los autores intelectuales del crimen que ha conmocionado al oriente del país.
Con información de EL TIEMPO, CARACOL






