La decisión del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, de acoplarnos al protocolo institucional y asistir a la posesión del electo presidente Abelardo de la Espriella destapó el pulso interno en el Partido Alianza Verde. De acuerdo con Caracol Radio, el anuncio dividió las aguas entre los sectores que exigen una oposición radical desde Bogotá y la dirigencia regional que busca mantener vigentes los canales de gestión presupuestal.
El movimiento de Amaya no es fortuito: responde a la urgencia de garantizar el flujo de recursos para las obras de infraestructura y proyectos estratégicos del departamento. Sin embargo, su gesto de concertación contrasta de frente con la línea dura de su colectividad.
Entre el pragmatismo regional y la línea ideológica
-
La presión de la bancada nacional: Sectores del partido liderados por congresistas como Santiago Osorio advierten que el gobierno entrante encarna proyectos opuestos a la plataforma ambientalista y defensora de la paz con la que nació la colectividad. Para este bloque, la única ruta coherente es la declaratoria formal de oposición.
-
La tesis de la gestión territorial: En contraste, la corriente cercana al gobernador boyacense sostiene que las regiones no pueden quedar aisladas del nivel central por diferencias dogmáticas. Defienden que la independencia debe dar margen para el diálogo institucional y el impulso a las necesidades del territorio, por encima de la pugna política de capital.
Tras la ceremonia protocolaria en Cali, las directivas del partido se reunirán para determinar si la Alianza Verde asume un bloque de oposición unificado o si permite el margen de maniobra que reclaman las regiones.






