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¡No aparecen! Hormigas culonas estarían a punto de desaparecer

El insecto se convirtió en plato exótico en Santander y departamentos vecinos. Campesinos dicen que están en 'cuarentena'.

La cuarentena originada por la pandemia del coronavirus y el cambio climático, que alteró las épocas de lluvias y sol, modificaron la aparición de las famosas hormigas culonas, insecto símbolo de la raza santandereana que este año ha tenido muy poca salida de los hormigueros.

Aunque el fin de semana pasado se registró una esporádica presencia de las hormigas, en algunos municipios de las provincias Comunera y Guanentina, la cantidad fue ínfima frente a las miles de reinas que normalmente salían por esta época para formar nuevos hormigueros y aumentar su población.

Expertos consideran que desde inicios del siglo 21 el futuro del insecto se puso ‘color de hormiga’, pues en los últimos años se ha notado la dramática disminución de los insectos que desde la época de los indígenas guanes se convirtieron en un plato exótico.

Campesinos de Santander narran que hasta hace 25 años las hormigas siempre salían después de Semana Santa, cuando llegaban las lluvias después de días soleados.

“Desde hace 20 años comenzaron a salir 2 y 3 veces al año, en diferentes épocas, porque los cambios en los ciclos de lluvia y sol alteró su salida de los hormigueros, pero este año han tardado mucho en aparecer”, indicó Jorge Rolón, campesino del Socorro

Estudio de experto

La alarmante reducción en la población de las culonas quedó demostrada en un estudio de Andrés Ricardo Santamaría Bueno, un administrador de empresas agropecuarias especializado en educación ambiental, que retomó un anteproyecto de su padre y tecnólogo agrícola, Eliécer Santamaría Jaimes, quien al estudiar la vida de las culonas determinó que la especie corre grave riesgo de desaparecer.

El hijo dejó atrás las comodidades de la ciudad y se dedicó a escarbar los nidos de las hormigas en las montañas de San Gil y Aratoca, armado con una cámara fotográfica, para analizar el comportamiento y hábitos de estos insectos.

Manifestó, en un artículo publicado por EL TIEMPO, haber reunido los argumentos necesarios para asegurar que de las 7 libras que se extraían hace 20 años de los viejos nidos formados en las montañas ahora solo se sacan menos de 2 libras.

Tras ser capturadas, las hormigas son tostadas, saladas y empacadas para venderlas en paquetes que van de los 2.000 a los 100.000 pesos, muchos de los cuales van a parar a los Estados Unidos, México y Alemania, por lo que alrededor de su explotación comercial viven en Santander unas 3.000 familias.

Santamaría dice que desde 1990 se han formado muy pocas colonias nuevas por la captura desmesurada de las reinas, que son las llamadas hormigas culonas, que cargan los huevos y salen de sus nidos entre mayo y junio.

“Pareciera como si las reinas de los hormigueros estuvieran en cuarentena para cuidarse de la caza indiscriminada de quienes las buscamos para comérnoslas”, señaló Alicia Pérez, propietaria de una tienda en San Gil.

De las bolsas y botellas llenas de hormigas, que abundaban en tiendas y peajes cercanos a municipios de Santander, solo quedan los recuerdos e imágenes captadas por centenares de fotógrafos, turistas y amantes del sabor de la hormiga que anhelan la ‘época dorada’ del insecto.

De acuerdo con estudio del entomólogo Wilhelm Goetsch, un nido de Atta laevigata (nombre científico de la culona) puede generar en un año 35.000 machos alados o zánganos y 3.500 reinas.

La demanda exclusiva de reinas, que son las que ponen los huevos y fecundan, afecta directamente el proceso reproductivo de la especie, aunque muchos aún no lo crean y sigan explotando los insectos que comienzan a acabarse, asegura Santamaría.

«Hay que hacer una evaluación poblacional (natalidad, mortalidad y alimentación) para no afectar a las poblaciones y capacitar a los campesinos en formas de captura y explotación técnica», agrega.

Jorge Rodríguez, campesino de Aratoca, uno de los municipios donde más ‘capturan’ a las culonas, confirmó los estudios de Santamaría e indicó que de los bultos de hormigas que recogía hace más de 20 años, para vender en Bucaramanga, ahora solo recoge unas cuantas bolsas.

“Para nosotros las hormigas culonas están en cuarentena hace mucho tiempo. Antes salían en Semana Santa y en septiembre. Este año aún no han salido porque el cambio climático seguramente les alteró su ciclo de reproducción porque salían siempre al inicio de las temporadas de lluvias después de un intenso calor”, precisó el labriego.

 

El Tiempo.

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Wilson Duran Duran

Periodista, Director de www.laschivasdelllano.com y www.laschivasdecolombia.com

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