Francia campeón: lo que tuvo el equipo de Deschamps y le faltó a la Selección Argentina

Todo Francia celebra. El campeón ya tiene nombre y apellido (EFE).

Aún sin ser brillantes, los galos ganaron el Mundial con autoridad. Y muchas de las virtudes de esta Francia contrastan con las deficiencias que mostraron Messi y compañía.

CLARIN.COM

Lejos estuvo la Selección Argentina de protagonizar la final de Rusia y de nada sirve conformarse con el dato de que al partido clave llegaron los dos verdugos del equipo de Sampaoli.

Pero las comparaciones sirven y el campeón siempre es una referencia. Aunque no se trata de un campeón brillante el análisis ayuda a sacar conclusiones. Al ganador siempre se le encuentran razones, suele decir el Maestro Tabárez, y en este surge con claridad que muchas de las virtudes de esta Francia contrastan con las deficiencias que mostraron Messi y Compañía.

1) Convicción. Con una idea táctica para nada revolucionaria (4-4-1-1 para defender, 4-3-3 para atacar) Francia impuso su juego desde la convicción y del respeto a un plan que no mostró grietas. Argentina, en cambio, modificó nombres y sistemas durante la Copa del Mundo y sus jugadores nunca pisaron un terreno sólido.

2) Liderazgo. El técnico Didier Deschamps, campeón también como jugador en 1998, volvió a demostrar su capacidad para conducir. Tuvo mano firme para armar la lista (dejando afuera a nombres pesados como Benzema y Rabiot, por ejemplo) y luego lideró un equipo a su estilo, económico, calculador y eficiente. En la previa al Mundial tuvo algunas dudas de nombres, pero cuando visualizó el equipo no dudó más. Los jugadores lo entendieron y respondieron, todo lo contrario que ocurrió con Sampaoli de nuestro lado.

3) Juego colectivo. Las individualidades jugaron al servicio del equipo. El caso más contundente es Antoine Griezmann, decisivo en su aporte integral. Pero no el único. Mbappé, Pogba, Kanté, los centrales Varane y Umtiti, Lucas Hernández, hasta Giroud sin convertir goles, todos fueron importantes cumpliendo funciones claras y en favor de lo colectivo.

4) Pelota parada. A partir de la pegada impecable de Griezmann llegaron al gol los dos centrales Varane y Umtiti, y hasta el croata Mandzukic convirtió en contra en la final. Este argumento fue clave para abrir partidos y controlarlos después con el contragolpe.

5) Individualidades que dejaron su sello. Siempre a favor del equipo, siempre respetando una idea, no hay estructura triunfante sin nombres propios que la sostengan y le den vuelo. No le faltaron a Francia, que hizo crecer a las individualidades a partir de la solidez del conjunto.

Desde el marketing y su actuación deslumbrante ante Argentina, Kylian Mbappé es la cara del campeón, pero el delantero del PSG no hizo jugar a Francia sino que Francia lo hizo brillar, cuando pudo, a Mbappé. Griezmann, con un perfil mucho más bajo, fue uno de los mejores jugadores del Mundial, o el mejor. Jugó siempre donde lo necesitó el equipo. Paul Pogba y N’Golo Kanté también tuvieron un rendimiento constante y decisivo donde el campeón mandó casi siempre, el mediocampo. El lateral Lucas Hernández fue salida y participó en varios goles. Raphael Varane confirmó que es uno de los mejores zagueros del mundo.

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