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Wednesday 13 December 2017
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Celos, venganza y avaricia detrás del asesinato del dueño de Surtifruver

Celos, venganza y avaricia detrás del asesinato del dueño de Surtifruver

El perfil de Facebook falso acabó con la vida del dueño de Surtifruver. Bertha Rueda, su ex esposa, le tendió una trampa

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Desde que Johnny Orjuela, máximo accionista de Surtifruver, se fue a vivir con una de sus secretarias, la vida de su esposa, Bertha Cecilia Rueda,  se convirtió en un infierno. Se quejaba, además de la humillación por el abandono, de no haber recibido la parte que le correspondía por haber sido su pareja durante los 20 últimos años. Ella había visto como este hombre, nacido en La Plata Huila, había levantado un imperio de la nada. De niño viajó a Bogotá a donde trabajó como repartido de domicilios en un supermercado de su tío Parmenio. Allí aprendió todo sobre cómo se debía manejar un negocio con alimentos. A los 14 años vendió una cadena de oro que tenía y su bicicleta, sus únicos bienes, y le pudo arrendar un espacio a su tío Parmenio en donde empezó vendiendo frutas. En menos de 10 años Orjuela había extendido su poder con almacenes por toda la capital.

Bertha Cecilia Rueda tenía ganas de venganza.  Orjuela no volvió a responder sus llamadas, casi todas insultantes y en donde se le exigía el pago de la parte de ella que legalmente le correspondía. Los desplantes eran públicos y varias de las peleas fueron a la vista de los empleados de los almacenes. Rueda estaba desesperada.  Lo primero que hizo para concretar su venganza fue enredarse sentimentalmente con Mauricio Parra, un presunto testaferro de la columna Daniel Aldana de las Farc, quien había sido condenado a finales de los 90 a 16 años de prisión por conducir un camión atestado de coca que salía de la Zona de distención de San Vicente del Caguan.  Parra había empezado con Orjuela un negocio de Arándonos que al final resultó un fraude. El dueño de Surtifruver, resentido,  había amenazado con denunciar sus vínculos con las Farc. Bertha le contó sus planes a su amante: “ De diciembre no pasa, o va a una cárcel o muerto, pero él no me va a ganar”. Entonces idearon un plan para acabarlo.

En septiembre del 2016 Orjuela recibió un mensaje por su Facebook “Amor, me encuentro en el aeropuerto, ¿ya recibiste la información?”. Orjuela le hizo notar a la mujer, quien se veía despampanante en las fotos de su perfil,  que se trataba de un error ya que él no la conocía. Después de discuparse ella, quien se hacía llamar Sofi Bogotá, empezó a enredarlo. Sostuvieron varios encuentros virtuales hasta que el 20 de octubre del 2016 decidieron concretar un encuentro real. Se iban a ver en Chía pero antes, en la Autopista Norte con calle 178, mientras andaba en su camioneta, dos sicarios le dispararon en la cabeza y en el torax. Murió al instante.

Después de varias conjeturas que involucraron incluso hasta al comandante de las Farc alias el Paisa, la Fiscalía detuvo, cuando estaba a punto de abandonar al país, a Mauricio Parra en el aeropuerto el Dorado. En la investigación habían encontrado varias coincidencias entre las celdas del celular de “Sofi Bogotá” con las de Parra. Después él lo confesaría todo: junto con su amante, Bertha Cecilia Rueda, habían creado una cuenta falsa de Facebook que le serviría de carnada en el plan que ella misma había ideado para matarlo. A los sicarios le pagaron $20 millones y esperaban pacientemente, creyendo que todos los hilos encajaban en la historia a que se hiciera el traspado de los bienes a nombre de Rueda.

Sin embargo todo cambió. La delación de Parra le dio un vuelco total a la investigación hasta el punto de tenerlo casi cerrado: al dueño de Surtifruver lo perdió la sed de venganza de una mujer despechada




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